Uno de los lamentos de los sectores animalistas es que los burros son sometidos a un fuerte estrés, con empujones, tirones y levantándoles las patas delanteras para imitar los saltos de los caballos. Acciones que a menudo causa sorpresa entre los presentes. | Josep Bagur Gomila

Sant Lluís ya no celebrará este verano el Jaleo d’Ases de Sant Lluïset por falta de voluntarios, y Es Migjorn Gran, este lunes, y Ferreries, el próximo 25 de agosto, vivirán los que podrían ser los últimos. Eso será si, finalmente, se determina que estos actos son contrarios al espíritu de la nueva Ley de Bienestar Animal, que se prevé que pueda entrar en vigor a finales de año y que protege a los animales, que define como «seres sintientes».

Los Jaleos d’Ases generan opiniones contrarias acerca de si son sinónimo, o no, de maltrato animal. Desde las entidades animalistas son conocedoras de antecedentes preocupantes. La alcaldesa de Ferreries, Joana Febrer, señala que «este año habrá Jaleo d’Ases, pero para el año que viene habrá que hablarlo», porque la nueva ley así lo exigirá. La alcaldesa Antònia Camps, asegura que «en Es Migjorn, en ningún caso hay maltrato animal, todo el mundo respeta y cuida a los burros», y mantiene que en el pueblo «ha sido siempre una tradición y forma parte de nuestra cultura».

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