Un indicador sensible. En la imagen, fondos marinos tapizados por el alga Gongolaria barbata. La prueba de reintroducción se ha llevado a cabo en Cala Teulera, del puerto de Maó. | Enrique Ballesteros-CEAB-CSIC

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La reintroducción del alga parda Gongolaria barbata en el puerto de Maó, impulsada hace ahora diez años, ha sido todo un éxito. La Estación de Investigación Jaume Ferrer, perteneciente al Centro Oceanográfico de Balears del Instituto español de Oceanografía (IEO-CSIC) ha llevado a cabo un estudio para evaluar el estado de esta especie en este punto de la geografía insular y los resultados, apuntan, son positivos.

Según explican desde el IEO-CSIC, la Gongolaria barbata es una «especie protegida considerada una especie ingeniera o formadora de hábitats», ya que «proporciona refugio y recursos a otras especies de algas y organismos marinos. Es también una especie sensible a la contaminación, lo que la convierte en una buena bioindicadora de la calidad del agua costera y del estado ecológico del litoral».

En el momento en el que se inició el estudio, esta misma especie recibía el nombre de Cystoseira barbata, no obstante la denominación ha variado recientemente por una revisión genética.

El estudio, que se ha publicado en la revista «Mediterranean Marine Science» -puede consultarse en este enlace- muestra que el área ocupada por Gongolaria barbata ha aumentado naturalmente «casi tres órdenes de magnitud en los últimos diez años», pasando de 3,6 metros cuadrados a 2.093 metros cuadrados. La implantación se llevó a cabo en Cala Teulera, y allí «la población se considera definitivamente asentada y recuperada, ya que la abundancia y tamaño de sus individuos son comparables a los de una población natural en la bahía de Fornells».

Según explican desde este mismo organismo, es «un estudio pionero que ha permitido demostrar el gran éxito de una metodología de restauración mediante el seguimiento de la evolución de una especie reintroducida a lo largo del tiempo, y amplía el conocimiento sobre la capacidad de expansión de una especie sensible y con un elevado valor ecológico». Y van más allá, «demuestra la viabilidad de reintroducir especies localmente extinguidas y recuperar ecosistemas marinos en relativamente poco tiempo y en lugares donde se han restablecido las condiciones ambientales óptimas para su desarrollo».

Una zona idónea

Para la reintroducción de la especie se eligió Cala Teulera por ser considerada una zona idónea por sus características morfológicas y tras la recuperación del buen estado ambiental de sus aguas. El estudio de análisis de los diez años de la reimplantación es el resultado del trabajo final de máster de Alicia Gran, alumna del Máster en Ecología Marina de la Universidad de las Islas Baleares (UIB), desarrollado en la Estación de Investigación Jaume Ferrer en el marco del programa de seguimiento científico para la restauración de Gongolaria barbata en el puerto de Maó.

El apunte

Desapareció en los años setenta por el efecto de las aguas residuales

En el Mediterráneo, Gongolaria barbata está considerada como una especie amenazada en régimen de protección. Presenta una distribución muy restringida en este ámbito. Su presencia en el puerto de Maó está descrita hace más de medio siglo, «pero es posible que desapareciera a causa de la inadecuada depuración de las aguas residuales vertidas al puerto de Maó durante los años setenta». No en vano, se considera una especie muy sensible a la contaminación, por lo que funciona como indicador de la calidad de las aguas en las que habita. En los últimos años se ha notado un aumento de la presencia de Gongolaria en zonas someras de bahías como Addaia o Fornells.