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SARA YTURRIAGA
Menorca conquistó el pasado domingo la ciudad de Santa Eulària, en Eivissa, en los festejos del Primer Diumenge de Maig.

La actuación del club hípico Sa Creueta de Es Migjorn obligó a la organización a cambiar la ubicación de uno de los platos principales, la del baile folklórico, que se trasladó de la plaza del Ayuntamiento a la calle Sant Jaume. «Siempre ha actuado delante del Consistorio, pero como este año teníamos invitados a los caballos menorquines y para ellos es tradición hacer su exhibición frente al edificio consistorial, hemos cambiado de lugar el baile», comentaba la concejala de Cultura, Ana Costa, quien precisamente durante los días previos había animado a todo el mundo a vestirse con los trajes típicos ibicencos; por eso, como cada año, ella dio ejemplo y se caracterizó de payesa luciendo, además, una completa emprendada.

Hacia el mediodía era prácticamente imposible encontrar un sitio para aparcar el coche en el centro del municipio o intentar conseguir un puesto preferente en la calle Sant Jaume para ver el desfile de carros. Desde varias horas antes eran muchos quienes hacían guardia detrás de la vallas para mantener su primera fila a cualquier precio; mientras, otros habían optado por subir a Puig de Missa y asistir al oficio religioso. En definitiva, miles de personas que no quisieron perderse una de las citas con más arraigo de las que se celebran en Eivissa. Uno de los momento de mayor aglomeración se vivió hacia las 12.30 horas, cuando descendieron a la calle Sant Jaume todos los feligreses y curiosos que habían asistido a la misa solemne y a la exhibición de baile posterior. Entre los asistentes destacaban varios voluntarios que acompañaban a un grupo de personas con algún tipo de deficiencia. La institución municipal, coincidiendo con la celebración del Año Europeo de la Discapacidad, contrató a estos monitores para que acompañasen a ese grupo de personas. «Si aguantan estaremos con ellos hasta la hora de los fuegos artificiales», comentaba María José, una de las voluntarias.

Pero ésta no era la única novedad que se comentaba en torno a la iglesia. El coro parroquial estaba de enhorabuena ya que recientemente el Govern balear ha aprobado los estatutos de la agrupación. «Si fiscalmente no existes no eres nadie, ahora podemos pedir subvenciones y entrar en la Federación de coros», explicó el director, Paco Serrano. Además del coro de adultos en la parroquia se ha puesto en marcha la Escola Cantoru, formada por unos 150 niños de diferentes edades.