Guillem Camps, Llorenç Brondo, Mabel Cabrer, Joan Salord y Tófol Huguet, ayer en el puerto.

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El Govern promete financiar el proyecto en su totalidad aunque, como señaló a Ultima Hora Menorca el director general Cristòfol Huguet, se reserva la posibilidad de reclamar la colaboración del Gobierno central. La estimación económica no incluye la estación marítima -«que podría ser operativa a partir del próximo verano»- ni las infraestructuras necesarias para enlazar ambas instalaciones entre si y con la Ronda Norte.

«El puerto de Ciutadella es nuestra prioridad número uno, un compromiso histórico del PP que merecerá la inversión más importante en Balears», dijo Cabrer ante los gestos de lógica satisfacción del alcalde Llorenç Brondo, la diputada autonómica Assumpta Vinent y los tenientes de alcalde Avel.lí Casasnovas y, en menor medida, Llorenç Casasnovas.

La tramitación será rápida. El director general de Ports, Cristòfol Huguet, ya ultima todos los detalles para llevar el dique y la dársena a licitación al Consell de Govern, «el 29 de agosto o a principios de septiembre». De inmediato, será adjudicada la redacción de cada uno de los dos proyectos, que seguirán su propio curso.

Mientras, la Conselleria entablará negociaciones con la administración central al efecto de lograr la adscripción de los terrenos afectados por la ampliación de la dársena de Cala en Busquets y, especialmente, el dique exterior. De cumplirse sus propias previsiones, las obras podrían iniciarse el próximo año.

Durante el verano de 2004 también deberá ser operativa la estación marítima, que el Govern pretende ejecutar con suma rapidez. Esta será la única actuación que se beneficie de lo proyectado en el vigente Plan de Usos, que será modificado para incluir la dársena y el dique.

La estación se construirá aprovechando la antigua fábrica de congelados existente sobre el muro del muelle comercial o en la zona ajardinada contigua.

El nivel superior estará reservado a la expedición de los billetes de embarque, las oficinas de las navieras que operan con el puerto y el estacionamiento de vehículos y autobuses. Los pasajeros podrán descender al nivel del muelle comercial a través de pasarelas, escaleras mecánicas o fingers que les llevarán directamente hasta el barco. Sólo podrán acceder también al muelle los coches que deban embarcar.

La obra «no será de tanta envergadura» como la prevista en el Plan de Usos ni precisará el derribo del muro, «pero garantizará una calidad de servicio similar, dando lugar a una reordenación más eficaz y de menor coste».

Cristòfol Huguet quiere satisfacer por igual tanto las necesidades en el muelle comercial de los pasajeros de línea regular como de quienes participan de las excursiones marítimas a bordo de golondrinas. «La inversión debe servir a los dos tipos de usuarios», indicó.

Aunque el equipo de gobierno municipal pretendía vincular la estación marítima al futuro dique exterior, el director general se mostró ayer partidario de «dar una inmediata respuesta al pasaje para que pueda esperar el barco en unas instalaciones dignas. Lógicamente tendrá que proyectarse una estación marítima donde haya pasajeros, pero a los actuales no se les puede mantener en estas condiciones».

Huguet también contravino los planes del segundo teniente de alcalde, Llorenç Casasnovas, quien pretendía habilitar en la antigua Casa de Comandancia una oficina de información turística municipal.

El máximo responsable de Ports abogó ayer por dar a este edificio «un uso que no suponga un gravamen añadido para el Ajuntament. Puede cederse a la Cruz Roja o concederle un uso cultural y náutico, vinculado a la ciudad». En este sentido, Huguet propuso convertir este habitáculo en «un espacio donde se exponga la evolución de proyectos de ampliación del puerto durante los últimos 150 años».