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Joan Bosch l'amo d'Algaiarens, vivió ayer una jornada que tardará en olvidar: fue uno de los cuatro cavallers que consiguió acertar la ensortilla, logrando así, su decimoquinta cullera de plata en quince participaciones.

Sin embargo, lo que menos gente sabe, es que lo hizo seriamente lesionado a causa de la caída que horas antes había sufrido en la plaza de la Catedral y que le había provocado la fractura de una vértebra, un traumatismo en la cabeza y magulladuras por todo el cuerpo.

«El caballo patinó y me tiró al suelo de espaldas. Tuve la suerte de poder esquivarlo y que no me cayera encima. Sin embargo, cuando topé con el suelo perdí el mundo de vista», recuerda l'amo d'Algaiarens. No obstante, señala que «la fiesta pudo más que el dolor y minutos después del incidente ya estaba otra vez haciendo saltar el caballo».

A pesar de lo épico del acto, Joan Bosch reconoce cierta imprudencia que en palabras del médico que le atendió fue ya por la noche «correr en Es Pla con la vértebra rota podía haberle provocado problemas muy serios de salud».

Una vez concluido el juego de s'ensortilla, Joan Bosch no aguantó más y pidió permiso a los caixers pagesos para abandonar la comitiva. Su gesto de proseguir en las fiestas, que le enaltece como jinete de Sant Joan, llegaba a su fin.

En ese momento, enmedio de la muchedumbre, bajó de su caballo y se dirigió hacia el puesto de la Creu Roja, de donde lo trasladaron hasta la Clínica Menorca. Allí permanecerá ingresado hasta el próximo lunes.