TW
0

Podemos definir el balance de nuestra misión a la ciudad de Cesenatico, en la costa adriática italiana, para el vigesimotercero congreso de la Asociación de Museos del Mar Mediterráneo "AMMM" a la que pertenece la Isla del Rey, como una inversión exitosa. A partir de la planificación del viaje sin problemas, la impecable hospitalidad de la Romaña, tanto la hotelera como la del congreso en el hermoso Museo de la marinería. Los discursos de los ponentes han versado sobre una amplia gama de temas que han sido para nosotros una gran oportunidad para comprender la complejidad del mundo de los museos, así como de la belleza extraordinaria de la empresa que antaño emprendimos. La Isla del Rey es una organización que extrae su fuerza y capacidad de operar por la espontaneidad, la generosidad y la dedicación de ciudadanos voluntarios que trabajan sin fines de lucro y para el beneficio exclusivo de Menorca. La originalidad de nuestra empresa es que todo lo que hemos logrado y continuamos haciendo, es el resultado de la voluntad de participar en un proyecto que comienza a caminar en un rail que podrá recorrer un largo camino para alcanzar los objetivos ambiciosos y de prestigio internacional indiscutible para nuestra isla de Menorca. De los informes del congreso, pudimos ver que muchas de nuestras ideas y nuestros proyectos son compartidos y algunos incluso ya se llevan a cabo en otros países europeos.

Uno de los temas entre los más actuales y más discutidos en este momento en nuestra isla, es el de la búsqueda de recursos económicos que otros museos y entidades culturales sin ánimo de lucro ya han logrado mediante el establecimiento de acuerdos con empresas privadas que operan en diversos campos comerciales. Estos tipos de acuerdos prevén que los particulares puedan llevar a cabo sus actividades de manera independiente y complementaria al museo, con contratos que contemplan su participación económica para obras y servicios de infraestructura a beneficio de la propia organización de acogida y al mantenimiento de las instalaciones y servicios comunes, permitiendo en este modo la financiación para las necesidades económicas del museo. El mismo Museo de Cesenatico se propone a los visitantes con una exposición en la sala principal de obras de artistas jóvenes, con esculturas y pinturas de arte contemporáneo. El Museo Gálata de Génova ha cedido un espacio muy extendido en el primer piso de su gran complejo a diversas empresas: una galería de arte que organiza sus exposiciones y eventos de manera autónoma e independiente, una biblioteca bien surtida, una tienda de regalos, un restaurante y un bar, todos gestionados de forma privada.

Lo mismo en el Museo Nacional Marítimo de Amsterdam, donde el famoso restaurante "Stalpaert" y la tienda del museo "Het Pakhuis" son accesibles a todos, en el horario de apertura y sin un precio de entrada. Este museo lúdico y colorido es un ejemplo de lo que significa una exposición del siglo XXI con elementos multimedia del parque de atracciones, juegos de video y juguetes para niños. La construcción del complejo arquitectónico donde se sitúa el museo remonta al 1656. Para construirlo en una isla artificial creada en el puerto de Amsterdam tuvieron que hundir 1800 postes de madera en el suelo fangoso. Nosotros, la isla del Rey ya la tenemos hecha por la naturaleza y naturalmente perfecta. A la luz de las experiencias escuchadas en Cesenatico, nos hemos dado cuenta de que la idea original de la recuperación del complejo hospitalario nacido en el siglo XVIII fue el primer paso de un largo y tortuoso camino. Tardamos trece años para llegar al punto donde estamos. Las dificultades de encontrar recursos económicos para avanzar adelante, nos han hecho comprender que es necesario un "cambio de paso", evolucionar con un nuevo proyecto, en otras palabras: dar un salto de calidad. Toda la aventura de la Isla del Rey ha sido como un viaje en el "Oriente Exprés" donde muchos voluntarios han subido a bordo del tren, trabajando con entusiasmo y espíritu de abnegación, que merece un agradecimiento por haber elegido nuestro tren y como siempre, en cada parada algunos bajan del tren y otros suben.

Son fuerzas nuevas y nuevos deseos de hacer, nuevas ideas, nuevas experiencias profesionales que se conforman con el cambio de paso. En las siguientes estaciones otros viajeros subirán y bajaran del tren, en todo caso cumpliendo cada uno con el sueño de hacer de la Isla del Rey, un centro de la cultura de Menorca y de la civilización en el mare nostrum, el Mar Mediterráneo.

Mario Cappa