Después de la pandemia y mi intervención quirúrgica reciente, hemos decidido mi esposa y un servidor, realizar un viaje de placer fuera de nuestra Isla...Viatges Magón, la agencia habitual nuestra había organizado un viaje para el Grup Santclimenters, del 11 al 15 del presente mes de Setiembre, nos apuntamos ya que el programa era atractivo y total seguridad de éxito.



Nos embarcamos en vuelo a Madrid para visitar Salamanca y sus alrededores. Desde el autocar pudimos divisar decenas de molinos de viento, o sea, molinos de energía eólica, todos funcionando. (no como los 4 ubicados en Milá, que casi siempre están parados. ¡Mal!) Ancha es Castilla, nuestra primera parada de camino va a ser en la siempre bonita y elegante Ávila, sus murallas son siempre impactantes y su casco histórico de gran valor...Pudimos ver la oficina de Correos, una preciosidad de edificio y muy bien conservado...Vatuadell cent llamps, me vino a la memoria el edificio cerrado de Correos, en la calle de la Iglesia, de Mahón, sin que ninguna institución local, insular o provincial, mueva ficha...tarjeta roja a Correos, por haberlo cerrado y trasladar su operativa a la calle Ciutadella número 76, casi en las afueras de Mahón ¡Mal!

Una vez alojados ya en Salamanca toca descubrir o re-descubrir la ciudad imponente llena de historia y de legados que se mantienen. Ciudad siempre viva a cuenta de la multitud de estudiantes que allí se instruyen, tiene en su magnífico entorno sus dos catedrales, la Universidad, la Casa de las Conchas y como no su plaza mayor que nos recuerda a la de Madrid.

Visitar Alba de Tormes, cuna del señorío del Duque de Alba, Ciudad Rodrigo declarada Conjunto histórico-artístico y que por su proximidad a Portugal vivió siempre las disputas entre castellanos y portugueses, son visitas obligadas.

De las llanuras podemos pasar a la zona de la Sierra de Francia con sus pueblos más emblemáticos: La Alberca, con entramado urbano que obliga al paseo para disfrutar la construcción de las casas y las bellas plantas que las adornan. Miranda de Castañar y Mogaraz completan el ejemplo del pasado medieval de estos pueblos con las casas de mampostería y madera tan características de la sierra.

Visita obligada para degustar vino y cerveza elaborados en la zona, y como no, los embutidos ibéricos de gran categoría que vinieron acompañados de unas excelentes croquetas de jamón ibérico y de un tartar de salchichón con cebolla encurtida, un lujo para el paladar.

En nuestro camino de vuelta a Madrid breve parada en Segovia, con foto obligada y para tomar nuestro último café o unos churros con chocolate, en mi caso café con leche, para dejarnos el buen sabor de boca del punto final de nuestras vacaciones.

No nos olvidemos de su gastronomía, guisos de lentejas con morcilla y chorizo, las patatas revolconas con torreznillos, un espectacular ragut de morucha (ternera criada en la zona) que vienen siempre de la mano de unos excelentes embutidos - cecina, jamón, lomo ibéricos- y regados con buenos vinos de la tierra.



Apreciado lector, cuando paseábamos por Salamanca, Ávila, Ciudad Rodrigo, Segovia...lo podíamos hacer tranquilamente sin riesgo a tropezar...La mayoría del grupo, están de acuerdo conmigo cuando reivindico a los de Dalt la Sala que la plaza de la Constitución, o sea de La Parroquia y el callejón Alfons III, tendrían que repararse.

Gracias Biel y Magda por acompañarnos en este viaje tan bien organizado...a los componentes del grupo felicitaciones por la buena convivencia de estos días.



José Barber Allés

Mochilero

josebarberalles@gmail.com