Pequeña crítica a la cultísima parodia del MAC

Los sabios muchachos del MAC han hecho una parodia muy fina en la que han tenido el ingenio de llamarme reiteradamente «Creueta» y «Claueta», en lo que sin duda no cabe interpretar más que como simpáticos detalles que no denotan otra cosa que una encomiable sensibilidad para aludirme

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Los sabios muchachos del MAC han hecho una parodia muy fina en la que han tenido el ingenio de llamarme reiteradamente «Creueta» y «Claueta», en lo que sin duda no cabe interpretar más que como simpáticos detalles que no denotan otra cosa que una encomiable sensibilidad para aludirme. Además de estas brillantes expresiones de genio creativo con qué he tenido el honor de que me distinguiera la rutilante pléyade de jóvenes promesas, también han añadido otros sutiles calificativos dedicados tanto a mí como a otras personas por el estilo de espetarnos «aquests traïdors», «sou uns traïdors» o «vergonya us hauria de fer».

Confieso que casi empezaba a ruborizarme de puro bochorno ante el peso de los argumentos esgrimidos y la originalidad de esta parodia de culto, cuando he caído en la cuenta de que, seguramente, se les había ido la manita a los autores y actores de la obra de arte, que una cosa es saber reírse de sí mismo y otra que te tomen por gilipollas o te estigmaticen por no actuar al dictado de los deseos de una pandilla de mozalbetes que, por lo visto, van un poco sobrados, pero que tanto yo como UPCM siempre habíamos tratado hasta ahora con toda corrección y respeto.

Obviamente, yo no puedo ser «traidor» al MAC porque nunca he sido del MAC; es más, tanto yo como UPCM hemos cumplido escrupulosamente la palabra que les dimos a los del MAC de tomar una decisión una vez analizado el estudio de viabilidad que consideramos una chapuza. Y la circunstancia de que se hayan pillado un berrinche tremendo por el simple hecho de que no nos embarquemos en estos momentos en otra aventura más que dudosa en Can Saura es su problema, porque lo que ni yo ni UPCM nos perdonaríamos nunca es ser traidores a nuestro pueblo, que es a quién debemos lealtad y no al MAC.

Por otra parte se equivocaron cuando el «actor» que «interpretaba» mi personaje, después de presentarse por mi propio nombre añadió «Creueta pels amics», porque mis amigos, aunque no presuman de cultos, sí que son educados. Y «llaves» en esta legislatura en realidad hay tantas como partidos,;así fue como, por ejemplo, el PSM fue la llave para subir el impuesto de circulación. Y ahora -después de haber «badat»- nos vienen con que hay que consensuar un estudio de  viabilidad que tenían desde antes del verano y que, en nuestra opinión, hay que desechar completamente en su parte esencial que es la «previsión económica». Cuando resulta que los estudios de viabilidad son fiables y metodológicamente correctos o no lo son y «consensuar» un estudio suena a proceder de manera radicalmente acientífica y más a trapicheo o componenda que a otra cosa. No en vano en determinada época histórica se había alcanzado el consenso prácticamente unánime de que la Tierra era plana, sin que dejase por eso de ser redonda.                

Aunque yo no me rebajaré a ridiculizar a nadie en concreto en el terreno personal, lo que sí que daría para una buena parodia por las contradicciones que entrañan, son algunas afirmaciones del MAC que quiere un «centre autosuficient» pero en su momento se deshacía en elogios al proyecto de Interarts en el que lo que se proponía era gastar 2.000.000 de euros en el Museo de Can Saura para empezar a perder inmediatamente importantes sumas de dinero con la «gestión corriente» del mismo un año tras otro. «Som el poble… MAC som tots», pues esta afirmación parece un pelín pretenciosa o prepotente y, la verdad, eso de que «som tots», bastantes ni lo creemos ni lo habíamos notado. En cuanto a que «no volem que se'ns relacioni amb cap partit polític» hacen bien en decirlo porque si no nadie se lo creería, ya que -exceptuando actos oficiales- es imposible encontrar una concentración más elevada de cargos orgánicos de partidos políticos, cargos y ex cargos públicos por metro cuadrado en cualquier otro evento que no sean las concentraciones del MAC.

Y para rematar su supuesto talante apolítico, en su «parodia» combinan prudentemente la mofa, escarnio o condena de quienes no pensamos como ellos con la descarada apología de algunos partidos. Hasta el punto de que la única duda que tendría sobre el sainete del otro día -si no fuera porque hace tiempo que han muerto- es si la noble heroína que representaba al PSM era en realidad Juana de Arco, Madame Curie o la madre Teresa de Calcuta.
En fin, que los del MAC se han equivocado conmigo y con UPCM, porque como nosotros no tenemos ninguna obligación de aguantar su palpable falta de educación, por mucho que intenten envolverla bajo una jactanciosa capa de «cultura», no volveremos a reunirnos con el MAC, no sea que se crean que aceptamos sus «presiones» y sus impertinencias. Que sigan con sus parodias y sus comedias que nosotros seguiremos trabajando y razonando.