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El municipio de Alaior viene acogiendo y promoviendo con intensidad y con interés innumerables actividades, exposiciones y un sinfín de actos culturales entre los que se ha tratado de siempre de dar representación a todas las tendencias de pensamiento, sin exclusión. En todas las manifestaciones artísticas ha habido siempre, sin excepción ninguna, libertad de creación técnica y artística.

En cuanto atañe a la convocatoria de «Balconades d'Art», la idea inspiradora no fue otra sino la de contribuir a embellecer el pueblo y animar las visitas y el recorrido por las calles de la población. Para ese propósito se solicitó a particulares la cesión temporal de sus balcones como soporte en el que colgar y exhibir los lienzos propuestos por los artistas.

El reparto de lienzos por balcones se realizó por sorteo y es así como el azar quiso que el lienzo de Vincent Russell fue a parar a la fachada del Centro Cultural de Alaior, en sa Plaça.

El contenido de esta obra molestó a los propietarios del edificio que tenía que acoger esta obra en su fachada. Es evidente que el Ayuntamiento no puede imponer a una entidad privada que exhiba unos mensajes que no solo no comparte sino que encuentra ofensivos, irrespetuosos e irreverentes.

En medio de estas circunstancias, las prisas y la inmediatez, las fotografías pusieron esta obra en la órbita de las redes sociales, cosa que provocó además un aluvión de críticas y quejas no solo de ciudadanos de nuestro municipio sino también de otras localidades de la Isla. Quejas y malestar que apuntan que es un insulto para los creyentes que en la parte superior del lienzo se plasmen símbolos de todas las religiones y un culo con la cara de Dios al lado, defecando extremaunciones, o musulmanes usando cruces como espadas.

Poner las creencias religiosas al mismo nivel que la corrupción, o cualquier otro comportamiento ilegal y/o criticable, hiere también a muchas personas de todos los credos, vecinos nuestros y visitantes, que tal vez no estén dispuestas a verse tan alegremente vilipendiadas como si tras la pantalla de la creación artística todo pueda valer.

La Ley protege la libertad de expresión, y también la libertad religiosa de los ciudadanos, penando a aquellos que ofendan los sentimientos religiosos de cualquier confesión religiosa públicamente.

Estas son las consideraciones esenciales por las que se decidió suprimir una obra entre las que forman parte de la iniciativa «Balconades d'Art», y si bien entendemos el revuelo que esta circunstancia haya podido ocasionar, merece la pena reiterar que en política se deben tomar decisiones, y estas deben tomarse teniendo en cuenta que la Administración debe responder, en un caso como este, tanto por el derecho a la libertad de expresión de unos, como por la libertad religiosa de los otros.