Es realmente una odisea conseguir un nuevo DNI, si has tenido la mala suerte de que te desaparezca la billetera con todo su contenido. Primero poner una denuncia, después de unos tres días si no aparece, ni nadie la dejó en el Ayuntamiento, toca hacer los nuevos documentos. Ningún problema para renovar el permiso de conducir; pero cuando vamos a la oficina de la Plaza Miranda; allí empiezan los problemas. Si no tienes cita ni te atienden, con poca simpatía te dicen que la cita solo la puedes conseguir por internet. No importa que no haya nadie y estén los empleados de brazos cruzados, ni que tu seas una persona mayor y les digas que no sabes manejarte bien por internet. ¡No hay tu tía! Que te lo haga un familiar o vecino, quien sea, ellos no pueden hacerlo, órdenes de arriba… veo que corresponde al Ministerio del Interior… ¿será Marlaska el culpable? No tienen vergüenza.

En casa busco la página que ni eso te dan, y encuentro un número de teléfono. ¡Aleluya! Pienso si lo puedo hacer por teléfono estamos salvados. Pero no, en ese número te dan otro que nunca conseguí que lo cogieran, y te van diciendo todo el rato que este número no existe. Te vas desesperando. Tienes que viajar con una fotocopia que por suerte teníamos y la consabida denuncia, de lo contrario no pasas en el Aeropuerto. Pasados unos días por temas médicos regresamos a casa y sigo intentando el dichoso número. Alguien me dice: «Es que a las personas mayores están obligados a atenderlos en persona», pero qué va. Volvemos a la Plaza Miranda, no se bajan del burro, pido hablar con un superior, me mandan a Comisaría; allí me dicen que el jefe está en Madrid haciendo un curso (cosa que no me creo, alguien debe mandar en su ausencia, digo yo). Lo único que me permiten es poner mi queja por escrito, sin una mala mesa donde escribir, tuve que hacerlo en una silla, doblando mi dolorida espalda; en una sala pequeña, repleta de gente que está    intentando denunciar; sucia, vieja, parece una comisaría tercermundista. ¡Deplorable! Esta es la palabra tanto para el lugar como la situación que me lleva allí.

A todo esto una amable policía joven y compasiva se pone con su móvil a tratar de conseguirnos la cita, rellenando todos los datos, hasta 4 veces lo intentó la santa; pero nada, al final siempre le daba error a pesar de estar segura que lo hacía bien.

Lo mismo que me había pasado a mí cientos de veces. Estaba tentada de poner un anuncio para decir que estaba dispuesta a pagar 20 euros (más no puedo) a quien fuera capaz de conseguirme la dichosa cita. Hasta que la noche pasada, lo intenté con mi ordenador de nuevo, varias veces… y al final ¡Eureka! Lo conseguí; me dan para el 2 de enero de 2023; (casi 2 meses) espero no perder esa cita.

No me parece justo el trato que nos da ese ministerio a los mayores, ¡Que no somos tontos! Pero nos cuesta. Tendremos que ir con pancartas a exigir un trato digno.