Editorial

Lenguas extranjeras: entre la imposición y el voluntarismo

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La propuesta que presentó ayer el Govern para la enseñanza de lenguas extranjeras deja en manos de los centros públicos y concertados de Balears la definición del modelo como más las convenga y mejor consideren, siempre y cuando respeten el Decret de Mínims. O sea, para evitar el conflicto que la aplicación del TIL provocó durante la anterior legislatura, el actual Govern opta por traspasar la decisión a los profesores.

El conseller Martí March apeló a la «voluntariedad» de cada centro, que en función de sus recursos y objetivos, determinará horarios y contenidos para el desarrollo de la competencia en lenguas extranjeras.

El loable posible de conseguir el consenso y evitar protestas no puede amparar la arbitrariedad ni la exigencia de diferentes niveles según el ciclo educativo. Hay que garantizar la adquisición de unas mismas competencias, pero de los 15.538 profesores de Balears, solo 1.395 están habilitados con la formación lingüística. Entre la imposición del TIL, que fue duramente cuestionado, y la voluntarismo que abre este nuevo decreto debe hallarse un punto de equilibrio que ordene y garantice la enseñanza de lenguas extranjeras en Balears.