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El miedo a una libra débil cuando el Reino Unido avance en el proceso de salida de la Unión Europea ha disparado las reservas en Balears para el 2017. Con este escenario arranca hoy en Londres la World Travel Market. Los analistas del brexit auguraron una caída del turismo británico, con nuestro archipiélago como principal perjudicado. Augurios similares a los de los años 70 cuando estalló la crisis del petróleo y los pesimistas pronosticaron que los ciudadanos de los países emisores renunciarían a sus vacaciones. Entonces, como ahora, ocurrió lo contrario, porque el viaje de descanso anual no es un lujo y se ha convertido en una necesidad.

La salida de Gran Bretaña de la UE aún no se ha producido. Hay resistencias en los tribunales y el Parlamento. Y en un mundo tan abierto como el actual ningún país puede aspirar a tener peso internacional con una moneda débil. Los británicos se han dado cuenta se avanzan al contratar sus vacaciones. El error del sector turístico balear en los años 70 y primeros de los 80 consistió en rebajar demasiado los precios por la crisis del petróleo. Hoy es preciso mantener tarifas, porque antes que prescindir de sus vacaciones, millones de británicos presionarán a su Gobierno para que mantenga el valor de la libra esterlina, lo que, a la larga, implicará seguir en la Unión Europea.