Editorial

La sospecha del dopaje salpica y ensombrece el ciclismo español

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La declaración, en 2016, que ahora ha trascendido, del médico del equipo de ciclismo en pista en las Olimpiadas de Atlanta, celebradas en 1996, en la que admite el suministro de productos dopantes a los deportistas vuelve a poner en entredicho la limpieza de los triunfos obtenidos. La escuadra española -con la participación de significados ciclistas de Mallorca- obtuvo tres diplomas olímpicos.

Los años transcurridos impiden la adopción de medida sobre los responsables, pero no constituye excusa para llegar al fondo de lo ocurrido y, defender, en su caso, la limpieza de los títulos logrados por los ciclistas españoles en Atlanta'96. Las graves manifestaciones del entonces responsable médico, Luis García del Moral, no pueden quedar reducidas a una anécdota irrelevante, por lo que la Federación debe ser la primera interesada en aclarar todos los detalles sobre el suministro y consumo de sustancias prohibidas. La Federación Balear y los ciclistas que formaron parte de aquel equipo, además de altos directivos, han de dar respuestas contundentes y clarificadoras a la denuncia formulada por el doctor García del Moral. La limpieza siempre engrandece el mérito de la victoria deportiva.