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Por primera vez desde 2015 el mes de junio se ha cerrado con un descenso en la facturación, según el estudio mensual que realiza la federación de PIME-Menorca. Más de la mitad de las empresas encuestadas han reducido su facturación en junio respecto al mismo mes de 2017, lo que confirma el mal inicio de la temporada de este año.

A este hecho debemos añadir que las previsiones de ocupación para julio y agosto, según la Asociación Hotelera de Menorca, son preocupantes al ralentizarse las reservas y aumentar las cancelaciones, mientras que para septiembre se apunta una caída del 20 por ciento. En conjunto, unas cifras y unos indicadores que evidencian la debilidad de la industria turística menorquina, la fragilidad de nuestra oferta y productos, y que fracasan los intentos para alargar la temporada. ¿Qué ocurre?. Es preciso dar respuestas, valorar las decisiones que se han aplicado (aumento de la ecotasa, problemas de movilidad y conectividad, deterioro de la imagen como destino) y hallar soluciones para combatir el 'clima' de resignación y desilusión al que alude PIME. Ante la reactivación de los mercados competidores Menorca debe reaccionar antes de que sea demasiado tarde.