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El presidente de la Sala Tercera del Tribunal Supremo ha convocado el pleno, formado por los 31 magistrados de esta institución judicial, para revisar la sentencia que modificó la jurisprudencia anterior sobre el pago de los impuestos en los préstamos hipotecarios. Esta sentencia atribuyó este pago a los bancos en lugar de los clientes. El fallo provocó la caída de la cotización de los bancos en la Bolsa y pérdidas millonarias.

La revisión de la sentencia está motivada por el «giro radical» en la jurisprudencia y su «enorme repercusión económica y social». Los bancos deberían devolver a sus clientes, según una primera estimación, unos 4.000 millones de euros. Llama la atención que el Supremo revise su propia sentencia por criterios no jurídica, lo que cuestiona la independencia del alto tribunal, en especial cuando inquieta o alarma a sectores con enorme capacidad de influencia. La convocatoria del pleno del Supremo no sugiere ningún error técnico en la redacción del fallo que deriva a los bancos el pago del tributo. Sorprende la celeridad y contundencia con que se pretende revisar y rectificar una sentencia de esta naturaleza. Habrá que estar muy atentos.