Cuando mayor sensibilidad existe por la difícil situación que padecen los productores agrarios, llega la cuarta edición de la feria Arrels, una nueva oportunidad para que los menorquines descubramos los valores del producto local, su calidad, el incremento de la oferta, y la importancia de la proximidad, para la sostenibilidad de nuestra propia economía y como compromiso para la conservación del medio ambiente.

La apuesta del Consell por esta feria ha dado resultados positivos, al menos en cuanto al número de expositores, que ha crecido un 78 por ciento desde la primera edición. Además ha ampliado el abanico de la oferta, este año con la incorporación de las tres cofradías de pescadores. La implicación de sectores que son pioneros en el desarrollo del producto local es un aspecto muy positivo.

Además Arrels coincide con la declaración de Menorca como Región Gastronómica Europea, que ayuda a crear el marco adecuado para dar prestigio a la producción local.
La feria en abril ha de servir para motivar a los residentes a consumir más producto local. Esa es su principal función. Otra cosa es descubrir la riqueza productiva a los visitantes, otro objetivo fundamental.