Editorial

La negativa de los docentes a abrir las escuelas dificulta la conciliación

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El avance en el desconfinamiento está generando no pocos problemas de conciliación familiar, agravados por la ampliación de las fórmulas de teletrabajo y la práctica desaparición de la docencia presencial en los centros educativos. La situación se complica más con la incorporación de los progenitores a sus puestos de trabajo. El Govern propone permisos retribuidos para los padres como fórmula para mitigar un problema que afecta a miles de familias en Balears y no puede ser ignorado. Un factor que ha agravado todos los inconvenientes relacionados con la conciliación familiar ha sido la nula disposición de los docentes para reabrir los centros educativos. De manera unilateral, con el apoyo de la Conselleria de Educación, los maestros y profesores han decidido prolongar las reglas del confinamiento.

Las clases virtuales no tienen la misma eficacia docente que las presenciales, mantiene el aislamiento de los alumnos y eterniza medidas provisionales. La preocupación de los padres está más que justificada ante la falta de empatía del sector educativo por compatibilizar la seguridad sanitaria y la docencia, cuestiones ambas que sí se han resuelto en otros países. No obstante, es necesario destacar el esfuerzo de muchísimos docentes que han tratado de impartir sus enseñanzas a los alumnos en sus diferentes niveles. Aún así, ha faltado deseo de resolver un conflicto que tiene en los más jóvenes a los principales perjudicados.