Editorial

Un escenario que exige medidas estructurales y prolongar los ERTEs

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El conseller de Turismo y Trabajo del Govern, Iago Negueruela, admitió ayer que «la recuperación está siendo muy moderada porque no ha habido, esa es la realidad». Balears lidera el incremento del paro y la destrucción del empleo en España, como confirman cifras tan preocupantes como que hay 37.921 parados más que hace un año en las Islas y 83.390 afiliados menos a la Seguridad Social.

En el caso de Menorca, los datos del mercado laboral también son inquietantes: 5.535 desempleados, 3.041 más que hace un año (+131 por ciento); 8.389 personas en ERTE, una reducción del 64 por ciento en los contratos, con una disminución del 64 por ciento; y 16.560 demandantes de empleo en la Isla, lo que significa casi 13.000 más respecto a junio del 2019.

A la espera de conocer los indicadores del segundo semestre, el PIB ha caído en Menorca un 6,9 por ciento durante los tres primeros meses de este año. Un escenario difícil, que se complicará a partir de septiembre. La reactivación de la economía de Menorca en particular y de Balears en general exige medidas estructurales, dar liquidez a las empresas, bajar la presión fiscal y prolongar, como en Canarias, los ERTEs por fuerza mayor.