Editorial

Los profesionales sanitarios de Menorca, agotados y enfadados

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La quinta ola de la pandemia del coronavirus, que en Menorca ha alcanzado cifras récord de nuevos contagios y contactos estrechos, provoca preocupación y malestar por su impacto sobre el conjunto de la sociedad y la economía de la Isla.

Varios factores son los vectores de esta elevada transmisión comunitaria de la covid: la variante delta, mucho más contagiosa, ya es la mayoritaria en todo el archipiélago; al no exigir la mascarilla en el exterior se transmite la sensación de una falsa seguridad, aumenta la movilidad y el virus sigue infectando; los botellones y fiestas sin control por la falta de controles y de efectivos han contribuido a extender la pandemia, con cifras de incidencia acumulada que obligarán al Govern a aprobar nuevas restricciones.

En este escenario los profesionales sanitarios, que se han volcado en los centros de Atención Primaria y en el hospital Mateu Orfila, se muestran agotados y enfadados. Es preciso volver a apelar a la responsabilidad individual pero también es cierto que los controles a los pasajeros del Reino Unido se aplicaron tarde y que se levantaron restricciones con sólo el 40 por ciento de la población inmunizada. Aún no hemos vencido esta pandemia.