El programa de actos y actividades que acogerá  Menorca durante el próximo año como Región Europea de la Gastronomía constituye una oportunidad única para promocionar y dar a conocer la Isla como un destino gastronómico excepcional. Doce meses en los que, gracias a la decisión aprobada a finales de 2019 por el Instituto Internacional de la Gastronomía, la Cultura, las Artes y el Turismo, Menorca dará visibilidad a su amplia cultura culinaria, fruto de una tradición y un saber transmitido durante generaciones que abarca desde el sencillo oliaigua a la fastuosa caldereta de langosta.

El compromiso contraído por el Consell al liderar esta potente iniciativa y la implicación de numerosas entidades y agentes locales, como se constató en la presentación del programa ayer en Ferreries, revelan el efecto dinamizador que ha de tener esta declaración de Región Europea de la Gastronomía. A partir del marco de colaboración público-privada Menorca ha de aprovechar la ocasión para transmitir unos conceptos gastronómicos que vinculan el arte culinario con el producto local, la cultura y el territorio. Un reto apasionante al que hay que responder con ilusión, esfuerzo e imaginación.