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El Anuari de la Joventut de les Illes Balears 2021 presentado ayer recoge una realidad que no es nada fácil para los jóvenes de Balears.

La acusada incidencia de la precariedad laboral y el alto precio de la vivienda, tanto en compra como en alquiler, dificultan su emancipación, entendida como vivir en un hogar independiente al de origen familiar. Según este informe, publicado por la UIB en colaboración con el Govern y Caixa Colonya, la emancipación de los jóvenes de las Islas con edades comprendidas entre los    16 y 29 años ha caído a la mitad durante los últimos años y hoy se sitúa en una tasa del 17.6 por ciento. Aún así, Balears mantiene el segundo lugar    de España en la emancipación porque la economía turística y de servicios permite a los jóvenes de Balears obtener ingresos antes que los de las demás comunidades.

Sin embargo, con bajas cualificaciones profesionales y escasa formación -los niveles de abandono y fracaso escolar en Balears siguen siendo alarmantes- les costará salir de la precariedad. Una de las prioridades sociales consiste en incrementar la competencia y la preparación para acceder a puestos de trabajos mejor remunerados. En este escenario, las casas familiares y los alquileres compartidos con amigos ganan fuerza como salidas para una generación atrapada entre dos crisis: la gran recesión y la pandemia de la covid.