La invasión rusa de Ucrania evidencia las diferencias de criterio en el Gobierno del PSOE y Podemos sobre la posición que debe asumir España. La polémica se ha reavivado tras el anuncio del presidente Sánchez de incrementar en presupuesto del Ministerio de Defensa. Las formaciones políticas que apoyan al Ejecutivo -incluyendo los que se sientan en el Consejo de Ministros– arrecian sus críticas y rechazar el aumento de este gasto.

La agresión a Ucrania, por la estrategia expansionista de Vladimir Putin, ha activado la OTAN en su papel de defensa del bloque occidental europeo. En este contexto no valen las posiciones contemporizadoras de la mayoría de sus miembros, porque parar a Rusia requiere unidad estratégica y medios, o sea, tropas y armamento. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, reclama que se destine al menos el dos por ciento del PIB a defensa para afrontar la amenaza de Putin. Pedro Sánchez dice que cumplirá esta petición, pero no se compromete y evita fijar un plazo.

La política exterior española en materia de Defensa quedó muy comprometida desde la precipitada salida de las tropas españolas en Irak en 2004, por orden del entonces presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Frente a los ataques y el nuevo imperialismo de Rusia, a España ya no le queda margen para la indefinición.