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La escalada de los precios de los carburantes, gas y luz golpea las empresas y las familias. Y al mismo tiempo ha encendido la protesta de los transportistas, agravando un problema que padecemos -ciudadanos y negocios- desde hace casi un año. Los costes energéticos de particulares y autónomos se han incrementado hasta en un 30 por ciento. Pero mientras países como Francia y Portugal ya han aprobado medidas que han abaratado el precio de los combustibles, han aprobado ayudas directas y han reducido los impuestos, en España seguimos esperando. Pedro Sánchez, anunció para el 29 de marzo un plan nacional mientras crece el malestar y la preocupación. Tanto las familias como las empresas están al límite por unos precios y unos costes insoportables; y en Balears, al ser una región insular, donde además pagamos los combustibles más caros de España, el impacto de la huelga del transporte es mucho mayor. El Ejecutivo PSOE-Unidas Podemos ya no puede demorar las medidas. Para Balears ha de reducir el IVA de los combustibles, como aplica en Canarias, porque no somos ultraperiféricos, pero soportamos unos sobrecostes de insularidad que no son compensados.