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La Ley Turística permitirá que en Mallorca y Eivissa los hoteles de una y dos estrellas puedan cambiar de uso y destinar al menos el 50 por ciento del espacio a vivienda social. En Menorca no se aplicará esta medida, que fue introducida a propuesta de El Pi. La excepción es fruto del acuerdo político, ante la presión de Més per Menorca para que no se aplique, pero sin analizar a fondo si es beneficiosa o no para los intereses de los menorquines.

Quizás más relevante que el posible interés de los propietarios de los 33 establecimientos de estas características que existen en Menorca, a la oposición política a los mismos, es preguntarse si esta medida podría representar una acción positiva en el mercado de la vivienda, ampliando la oferta y ayudando a reducir los precios de alquiler y de compra. El Ibavi, solo, no es capaz de intervenir de forma suficiente en un mercado muy restringido.

Una ley de esta importancia no puede incorporar o rechazar artículos de una forma tan caprichosa y basada en posiciones ideológicas y sectoriales.

Es conveniente que durante la tramitación se analicen más a fondo las excepciones, desde la perspectiva de los intereses de la mayoría de los ciudadanos.