Determina el primer artículo del reglamento del Parlament que esta institución representa al pueblo de Balears, ejerce la potestad legislativa, aprueba los presupuestos de la Comunidad Autónoma y controla la acción del Govern. Prohibir o impedir que los diputados de la oposición, a quienes corresponde ejercer la función de control del Govern, puedan formular preguntas a la presidenta y a los consellers del Ejecutivo supone desnaturalizar y minimizar la labor de esta institución de la Comunidad Autónoma.

Los partidos del Pacte que sustentan al Govern Armengol volvieron ayer a suprimir la sesión de control. Ciudadanos denunció que «constituye una nueva injerencia del Ejecutivo en el Legislativo» y el PP señaló que tanto a la presidenta Armengol como a sus consellers «no les costaría nada» responder a las preguntas de la oposición. Así debería ser por respeto a estos diputados y para garantizar el necesario fair play parlamentario.

El PSOE sostiene que al ser plenos extraordinarios sólo procede tramitar los proyectos de ley elaborados por el Govern. Pero ello supone impedir el debate e imposibilitar el control de la acción del Govern, vulnerando el reglamento. Invocar a José Ramón Bauzá para recordar que también eliminó la sesión de control en las sesiones extraordinarias es un error que evidencia torpeza e inseguridad.