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El 3 de agosto afirmó la delegada del Gobierno en Balears, Aina Calvo, que «la asignación de fondos europeos Next Generation a Balears supera los mil millones de euros». Entre las inversiones aludió Calvo a 197 millones para energías renovables; 28 mllones para implantar el ORA ambiental en Palma y las bicicletas públicas en Eivissa; así como el impulso las obras del Parador de Eivissa -que se ejecutan hace años-, la nueva depuradora de Palma y la planta de hidrógeno de Lloseta, promovida por la Empresa Nacional del Gas (Enagás) y Acciona.

Previamente, el 19 de mayo, el Govern explicó que ha previsto gastar 1.500 millones en 58 proyectos. Entre ellos, 475 millones para el tranvía de Palma, 54 para la red ferroviaria de Mallorca, 76 para el hospital de Manacor y 20 millones para el metro de Palma. Y el 30 de mayo, el Govern pidió fondos UE para rehabilitar la antigua sede de la Conselleria de Salut. Los fondos Next Generation UE, que se aprueban tras la emergencia sanitaria de la Covid no deben servir para financiar sólo proyectos de las administraciones públicas. También han de llegar al sector privado, que en Balears aguarda la respuesta del Gobierno a los proyectos presentados por promotores y emprendedores de las Islas. La transformación de la economía local ha de implicar su participación activa y obtener fondos UE.