Xerradetes de Trepucó | Juan Vidal Bendito

Memorias del Hipódromo Mahonés (17)

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Juan Vidal Bendito en las fiestas de la Virgen de Gracia de 1975

06-11-2015

Margarita Caules Ametller
Fue uno de los menorquines más destacados en el mundo del caballo.

Al igual que cualquier estudiante u opositor se prepara para ser recibido en su primer examen, esta servidora intentó hacer lo propio. Para ello, nada mejor que una fugaz lectura durante varios días, en la biblioteca pública, para así adentrarme en cuanto concierne a la vida del caballo. Era preciso, debía prepararme para no hacer el ridículo ante don Juan Vidal Bendito, al cual debí acudir en semanas anteriores para insertar en mis artículos de los lunes, bajo el titulo de "Memorias del Hipódromo Mahonés" y que no hice, por mi insuficiente preparación, sabedora que el señor Vidal tanto tiene que ver y los menorquines deberíamos agradecerle por sus desvelos y empeño hasta lograr el Hipódromo de la carretera de Sant Lluís, de cavalls, en sap un tros llarg.

Sería absurdo intentar presentar a Juan Vidal Bendito, persona muy conocida y apreciada en nuestra ciudad por su participación en distintos estamentos, sin ánimo de lucro. Su vida ha sido y es laboriosa, siempre en bien de la sociedad menorquina.

De el destacaría su rostro sereno y su hablar elocuente y pausado, cercano ante cualquier tema. Su piel curtida por el sol, no en vano pasa la mayor parte de la jornada a la intemperie cuidando de su finca, defensor de la agricultura, los animales y la naturaleza.

Es innecesario preguntarle a qué dedica su tiempo libre, sus manos le delatan, hablan por sí solas, el manejo del tractor, del arado, conocedor de la fecundidad de la tierra, la misma que perteneció a sus antepasados. Tierra que adora, por lo que representa, heredada de generación en generación.

Además de las labores propias que conlleva la finca, es fácil intuir que sus palmas saben de caricias, no en vano son más de 50 los caballos, que le han pertenecido a lo largo de estos años. Bísties que ha veciat, cuidat i estimat.

Antes de finalizar esta especie de presentación o resumen, añadir, que si el diccionario, define como "caballista" a la persona que entiende de caballos y monta bien, den por seguro que a Juan Vidal Bendito se le puede definir como tal.

El 6 de enero de 1940, día de Reyes, será por siempre recordado por J. Vidal por lo que significó la sorpresa de recibir de sus majestades los Magos de Oriente un obsequio impensable. La familia Vidal Bendito residía y aún hoy continúa el epigrafiado en la misma. Aquella casa de amplias dimensiones disponía en el recibidor de varios escalones con un uso muy particular y de gran ayuda a la hora de tener que subirse dalt sa bístia. Junto aquellos peldaños, esperaba impaciente una somereta, atada en la anilla clavada en la paret. Juanito, como le llamaban, con tan sólo 5 años, la bautizó con el nombre de Estrella, tal vez por estar relacionada con la de Oriente.

De siempre, desde que tiene uso de razón, recuerda haber visto en su casa caballos, mulas, someretes. En la calle de San Jorge 23, frente al domicilio familiar, disponían de una cochera con la galera, el carretón y otros utensilios de montura. Como dato curioso, la entrada de la noria de Barba Rosa, medianera con el domicilio de los Vidal Bendito, la usaban para entrar ses bísties en el establo de la vivienda, especie de sótano, lugar estupendo para compartir juegos con amigos y primos, siendo los mejores juguetes para los chavales. Siempre vivió en torno a los mismos. En junio, al finalizar el colegio la familia se dirigía a la finca de Rafalet, per fer s'estada, regresando a Mahón poco antes de las fiestas de la Virgen de Gracia. Lo que representaba una xalada correr por las tanques, ir a cazar y, cómo no, montar a caballo, jornadas compartidas con su primo Juanín Cardona, al cel cia, de tan grato recuerdo. Con este mismo y Paco el clavo, buen amigo, los domingos de invierno asistían a las carreras del campo del Menorca, con la particularidad de hacerlo por una entrada muy especial. En la calle de San José se encontraba una fibla que usaban como túnel hasta el mismo patio del Hospital Municipal y de allí al campo, donde disfrutaban ver correr a los caballos conducidos por? Sebastianet de Sant Climent, en Toni de sa 'legia', Biel de s'Escaller, en butxaca, en Xec rubí, Miquel de ses olles, es dos germans Mata.

Al preguntarle por su modalidad preferida, ¿el trote, o el galope?, no dudó en responder que este último. Si bien en alguna ocasión probó el trote, no es lo suyo, prefiriendo la proximidad del caballo entre sus piernas, el tacto del animal con el hombre tan cercano, sentirse las crines en su propio cuerpo, le fascina, dándole la sensación de que domina al animal. Algo difícil de explicar para los desconocedores del tema?

Los hermanos Pellicer, conocidos por su profesión de carniceros es mercants, traficaban con caballos . En 1958, efectuó su primera adquisición, comprándoles una yegua trotona llamada Sierra Morena, que le costó 9.000 de las antiguas pesetas. Haciéndola correr, Miquel butxaca, personaje muy popular en aquel ambiente, los entendidos decían de él que tenia molt bones mans tant per cabriolet com a galop. Sabía dominar cualquier situación.
Me explicó de su predilección por los caballos ingleses, de ahí que siempre ha sido a los que más se ha dedicado. Añadiendo que éstos son los mejores para la modalidad del galope. Algo que el lamenta que aquí no se practique, en primer lugar por carecer la pista de los metros pertinentes , o tal vez por la falta de afición.

En las Baleares predomina el trote y en la península el galope. Los amantes de esta variedad acuden en primavera a la capital de España, en verano a San Sebastian y en invierno a Sevilla, estas 3 capitales son las cabecillas de este hermoso espectáculo.

Según leí, en uno de los textos de que hablaba al principio, de antiguo se decía que el trote, pertenecía al pueblo y el galope al señorío. La prueba está que los caballos de galope no servían ni sirven para arrastrar carruajes.

Continuó diciéndome que en su etapa como mero espectador en el Estadio Mahonés, los caballos que corrían a pesar de ser pocos eran los mismos que cada día tiraban de los carros y faenaban en las fincas, salían en las plazas de los pueblos para las fiestas mayores, servien per tot. Incluso los había que venían desde Alaior o Mercadal, y al llegar entraban en pista, al contrario de hoy que van descansados, no fan res més que correr un día a la semana, siendo conducidos de un lugar a otro con sus correspondientes remolques.

Aquella escasez de caballos, originaba que efectuaran 4 carreras, 2 al trote y 2 al galope, intercalándose entre sí.

Escuche con interés al explicarme que como es sabido en el campo de fútbol del Menorca se jugaba aquel deporte, y disponían de una pista para carreras de bicicletas y las de caballos. Muy cerca se encontraba lo que se conoció como la primera pista, si mal no recuerdo, que hubo en la isla de patinaje sobre ruedas, que a las veces servía para bailar en primavera y verano. Un entoldado de cañas cobijaba el bar, se colocaban mesas y sillas a su alrededor, siendo muy frecuentado por familias y una juventud con ansias de divertirse. Otro detalle curioso del lugar y que muchos recordarán, el túnel que desembocaba frente una de las porterías por el cual iban y venían los futbolistas.

Inesperadamente y con gran sorpresa de los caballistas y su público, alguien dejo correr la voz de la peligrosidad que representaba la cercanía del estadio, con el lugar de las carreras de caballos, fue un chasco y una decepción para todos. En aquellos momentos Vidal era el presidente, con anterioridad había sido vocal con la presidencia del señor Pax.

Corría 1968, en los corrillos de la Morada, El Trueno y a buen seguro en cualquier otro lugar que asistieran los habituales del campo del Menorca, se hablaba sin cesar buscando soluciones. Precisamente la idea surgió de Tolo Mercadal y Martín Escudero Monjo, s'esparter, llegando a la conclusión de montar un picadero. Lamentablemente poco tiempo después, en 1969 falleció el primero sin poder ver ni participar de cuanto había anhelado.

Se formó una sociedad, los hermanos Paco, Pedro y Marieta Borrás, aportaron terrenos pertenecientes a la finca de Malbúger Vell. Pedro Pons Olives, Miguel Pons Justo, Martín Escudero, Eduardo Pons Portella, Manolo Cervantes y Juan Vidal Bendito, fueron los participantes. Se le conoció como El Picadero, lugar idóneo por su proximidad con Mahón a la vez con Sant Lluís y Es Castell. Frente el cruce que conduce al talaiot de Trepucó. Fue un gran acierto, de ubicación, de montaje, de animar a la juventud y la que no lo era tanto en ir algunas tardes a pasear a caballo, fueron muchos los que no habían subido mai damunt una bístia disfrutando de la experiencia, tanto que una mayoría son los actuales participantes en el hipódromo mahonés que a principios de los años 70 se inauguró.

Es preciso creer en el destino, o las coincidencias. Un buen día en que J. Vidal Bendito, salía de su automóvil con un dossier repleto de planos, datos y detalles pensados para construir un hipódromo en su finca particular de Villa Luisa, a pesar de las incomodidades que ello hubiera representado, él, con tal que no se perdiera la afición, estaba dispuesto a sacrificarse, en bien des cavalls. En aquel instante, topó con Luciano Ainsa, al cel cia, preguntándole com va??, Vidal le explicó se dirigía al Ayuntamiento de San Luis para exponerles cuanto he escrito más arriba. Ainsa, que por aquel entonces pertenecía a la alcaldía de Rafael Timoner Sintes en el Ayuntamiento mahonés, le sugirió que no fes res, ofreciéndose como intermediario, cosa que hizo, aquella misma mañana lo comentó con Timoner, dándole premura al asunto, no podían demorarse. Y así fue, desde un primer momento la idea fue acertada y aprobada por el pleno. Situándolo en terrenos de Bintaufa propiedad del Ayuntamiento de Mahón.

Vidal Bendito ocupó el puesto de presidente desde 1969 al 1973. Aquel mismo año fue reelegido para otros 4 años más, formando la junta los siguientes señores.
Vicepresidente: Don Gabriel de Olivar Canet.
Secretario: Don Juan Bisbal Mercadal.
Tesorero: Don Juan Pons Sintes.
Contador: Don Martín Mata Goñalons.
Vocales: Florentino Mata Pons, Antonio Coll Allés, Pedro Pax Pons, Fernando Saura Mercadal, Celestino Sintes Tudurí, pedro Borrás Carreras y Guillermo Caldentey Barceló. Siendo aprobado y rubricado el 19 de febrero de 1973 (estos datos me los ha facilitado Antonio Catchot Febrer, agradeciéndole su inestimable ayuda, sin la cual me seria totalmente imposible continuar).

Don José Mª. Escudero Monjo, diputado provincial y alcalde de Mahón (3 de febrero 1974 a 1979), entre sus concejales se encontraba Juan Vidal Bendito. El ser un experto a la vez que excelente jinete hizo que la corporación lo nombrara caixer batle en las fiestas de Mahón en honor a nuestra excelsa patrona la Virgen de Gracia del año 1975. Lo hizo montando a un brioso trotón al que llamaban Relámpago, propiedad des Panet de quilo.

Indudablemente, queda mucho por preguntar, por escuchar para poderlo más tarde escribir para que quede constancia en las Memorias del Hipódromo Mahonés, para ello, dentro de breves semanas queda emplazado mi apreciado y siempre admirado Nito Vidal.

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