Asseguts a sa vorera

Los remedios de la abuela

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El otro día me cogió un ataque de hipo a traición.

De esos que no se van ni por asombro y que te llevan al extremo más lejano de la desesperación. Porque, amigo lector, todos en algún momento de nuestra vida hemos sufrido este mal y nos hemos visto, a nosotros mismos, condenados el resto de nuestra vida a hipar como bobos.

Pues en ésas andaba yo metido en una crisis !hip¡ existencial !hip¡. Cuando la desesperación galopaba por mi razón y la vida !hip¡ me parecía que ya no tenía sent... !hip¡ Sentido, mi madre me encomendó un remedio de la abuela. "Beu set glops d'aigu sense respirar".

Lo primero que me vino a la mente fue que mi madre quería asesinar a ese maldito duende que me provocaba !Hip¡ este incordio !Hip¡, ahogándolo a traición y cerrando la boca para que no escapara. Le hice caso pero, o bien ese enano sabía nadar !Hip¡ o el plan de la abuela tenía fallos.

Entonces acudí a internet, esa inagotable fuente de consejos, remedios, curiosidades y pornografía.

Allí descubrí !Hip¡ que mucha gente tiene abuela y, por lo tanto, !Hip¡ que los remedios abundan. Probé el que dice, textualmente, "agarrar la lengua con el pulgar y el índice mediante un pañuelo y tirar ligeramente hacia fuera". !Hip¡, fiasco. Luego, "mantener un trozo de hielo durante un minuto junto a la nuez de Adán", frío e inútil. !Hip¡ y !Atchús¡.

Ya el último me hizo pensar que algunas abuelas no tenían ni idea !Hip¡ de esto del hipo. Consistía en "Tomar tres sorbos de agua.

En el primero sorbo decir en voz alta: "Hipo de Dios, en el segundo: San Pedro me lo dio y en el tercero: Ya se me quitó".

Claro, ahí ya creí oír como el enanito del hipo se 'descojonaba' de mí. !Hip¡. Y para saciar la curiosidad del lector, diré que pasé de beber al revés, por cuestiones de equilibrio !Hip¡. La desesperación se estaba tornando impotencia cuando de repente reinó la tranquilidad.

El silencio. La armonía. El duende se había ido con otro fulano.

Y a mí sólo me quedaba la angustia del mal rato pasado y el estómago lleno de agua.

Pero reflexionando, a lo doctor House, me llegó el remedio infalible. Cuando tienes hipo lo mejor para que se pase, que no significa que sea infalible ni instantáneo, es mantener la mente ocupada.

Eso y pegarle una paliza a la mínima al enano del hipo.
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dgelabertpetrus@gmail.com

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