La cárcel de Menorca... ¿Una cuestión de valores?

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 "La construcción de la cárcel muestra la diferencia de valores que hay entre el PP y el PSOE".

Ésa fue la conclusión a la que llegó el alcalde de Mahón durante el pleno en el que el Partido Popular presentó una propuesta de acuerdo en la que pedíamos compensaciones por la construcción de la cárcel en nuestro municipio.

No pude hacer menos que quedarme perplejo cuando escuché esta afirmación, porque al hablar de valores, sobre un tema tan polémico como este, el PSOE se retrata.

Supongo que para el alcalde de Mahón las palabras "mentira", y "engaño", serán máximas de los valores que dice pregonar, porque no cabe calificar de otra manera todo el proceso que ha desembocado en la construcción de una cárcel en Menorca.

Hemos repetido hasta la saciedad que nuestra formación política se opone a este proyecto, y se opone todavía más a su actual emplazamiento.

Pero lo que no podemos consentir es que se intente engañar y mentir a la población en un intento de justificar lo injustificable. Cuando se presentó el proyecto de centro cívico-administrativo (sí, no se sorprendan, ése fue el título original de proyecto) por parte del Alcalde de Mahón, por entonces Arturo Bagur (ver el acta del Pleno Municipal de 24.11.05, punto nº 9 del orden del día), se nos dijo que se construiría un centro de reinserción social, que funcionaría como depósito de detenidos, para arrestos de fin de semana, y para presos que estuvieran en tercer grado, pensado especialmente para los condenados menorquines, para que pudieran estar cerca de sus familias.

La prensa local recogía esa información el 8 de junio de 2005, cuando recogía palabras del director insular de la Administración del Estado: "Tendrá una capacidad para unas 60 personas".

Así mismo, también se decía que "el Director de la Administración del Estado, Javier Tejero quiso hacer hincapié en que la instalación no es una cárcel, es un centro polivalente de reinserción social". O cuando se explicaba que "desde el obispado se había pedido un pequeño centro de reclusión para acoger a los menorquines que se encontraban en Palma". Eso fue lo que se dijo.

Pero en realidad nos encontramos con una cárcel o centro penitenciario, con una capacidad de 246 plazas oficiales. Es decir, mayor que la cárcel de Ibiza. Aunque pensamos que la ocupación será muy superior, puesto que no hay una sola cárcel en España en la que no se dé sobreocupación, por lo que es fácil que lleguemos a los más de 300 internos, por señalar una cifra que esté en línea con la media nacional.

Entendemos perfectamente que, para las familias menorquinas será una ventaja tener a sus familiares cerca, aunque también nos preocupa lo que supone para las familias peninsulares cuyos familiares sean internados en Menorca.

Llegar a Menorca no es fácil, y encima es caro, como desgraciadamente hemos podido comprobar recientemente con la feria Eurobijoux.

No podrán beneficiarse ni del descuento de residente, pero supongo que nuestros gobernantes ya habrán pensado en eso y se habrán puesto manos a la obra para solucionarlo.
La iniciativa que presentamos va en consonancia con lo acontecido en otros municipios de España.

La construcción de una cárcel ha supuesto inversiones y ayudas con el ánimo de compensar los efectos de la presencia de un centro de estas características. En Soria, se compensan las obras de la prisión con inversiones que suman 5 millones de €.

En Campos del Río (Murcia), se consiguen partidas para rehabilitar barrios e infraestructuras para el nuevo polígono industrial. En Archidona (Málaga), se consigue un nuevo cuartel para la guardia civil, un aumento de la plantilla de agentes y una nueva circunvalación del casco urbano. En Sant Esteve (Cataluña), se piden también compensaciones, y podríamos seguir.

En la comunidad autónoma de Cataluña se dispone por ley que los municipios que acojan centros penitenciarios serán beneficiados automáticamente.

En esa línea, por tanto, iba la iniciativa del Partido Popular. Aunque supongo que nadie se sorprenderá al decir que el PSOE votó en contra de la propuesta, en un acto que demuestra una vez más la nula capacidad de reivindicación que tiene este equipo de gobierno.

La cárcel es un hecho, no podremos pararla. Pero al menos, consigamos lo que otros municipios han conseguido. Efectivamente, no es sólo una cuestión de valores lo que representa que se nos haya impuesto esta prisión.

Es una cuestión de derechos, de principios, y de decir la verdad a los ciudadanos. Nos imponen una cárcel que nadie había pedido, en el peor lugar posible, y a cambio de nada. Juzguen ustedes.

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