La columna

Pelillos a la mar

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Entre los muchos comentarios que oí la semana pasada en torno a la muerte de Adolfo Suárez me chocó lo que dijo Felipe González y corroboró José Luis Rodríguez Zapatero, que la juventud de hoy sabe lo que pasó. La verdad es que me siento un poco escéptico no ya ante lo que realmente sabe la juventud, sino incluso ante lo que debería saber. He buscado otra frase famosa y he encontrado esta de Friedrich Hebbel: «A menudo se echa en cara a la juventud el creer que el mundo comienza con ella. Cierto, pero la vejez cree aún más a menudo que el mundo acaba con ella».

Friedrich Hebbel era un dramaturgo alemán cuya obra más conocida es la versión de la leyenda germánica de «Los Nibelungos», que inspiró a Richard Wagner el ciclo de cuatro óperas épicas titulado «El anillo del Nibelungo», Der Ring des Nibelungen. Wagner era por otra parte el compositor favorito de Hitler. Me doy cuenta de que ya he sacado a relucir muchos de los nombres que gravaron la historia del siglo XX, y aun de los que inclinaron la balanza de la transición española hacia la democracia.

No, el mundo no se acaba con ninguno de los grandes nombres de la historia reciente. Nadie es irreemplazable, y ya se sabe lo que dicen, que a rey muerto, rey puesto.

Haciendo caso de Friedrich Hebbel, los viejos siempre han tenido tendencia a creer que los jóvenes iban a arruinar su obra, como si lo que una generación ha logrado fuera insuperable. Ya los clásicos griegos denostaban de la juventud, y aún tenían por lo menos dos mil años de historia por delante. Y lo de los jóvenes también es cierto, no quieren seguir el molde de los mayores y pretenden ponerse el mundo por montera. Por eso dudo que estén al tanto de lo que ocurrió en nuestro país, por mucho que haya una serie en televisión que se titule «Cuéntame cómo pasó». Pues pasó, y ya está; el futuro aún no existe, y sólo nos queda el presente. Un presente convulso en el que ya no valen las viejas estructuras del pasado. ¿Acaso sabíamos nosotros qué había pasado en la guerra civil, o en la guerra mundial, y sin embargo nacimos poco después de que terminaran? Recuerdo que un día mi padre comentaba que no habían encontrado los restos de Hitler, y yo no sabía ni quién era Hitler. Un día escribí en la pizarra el nombre de James Joyce y los alumnos de segundo de bachillerato no sabían ni que fuera un escritor. Otro día cité a John Lennon y un alumno me preguntó quién era John Lennon. ¿Esos son los jóvenes que saben lo que pasó? Pelillos a la mar.