Te diré cosa

«Pregunta Rodel»

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Mi "Consultorio Martín" va viento en popa. No faltan pacientes: los periodos electorales, con su correosa y dilatada precuela producen un espeso e insalubre caldo, idóneo para el cultivo de patógenos inusitadamente eficaces a la hora de generar desorientación, aburrimiento, desesperanza o irritación en el martirizado paisanaje.

He recibido ya tantas peticiones de auxilio espiritual que temo no poder atenderlas todas. Habré de seguir por tanto un riguroso turno que respete su orden de llegada a mi terminal online.   

Me escribe Franz Rodel, profesor  bien conocido por los más fieles seguidores de esta columna. Firma su mail con pseudónimo, pensando que me engañará, pero ignora, inmerso en su habitual despiste (les pasa a muchos sabios), que en los mails aparece el remitente.

Su consulta dice así:

Admirado Sr. Martin:¿Se imagina usted un mundo gobernado por el Hampa?¿Si?¿Seria capaz de encontrarle tres diferencias con el nuestro?¿Dos?¿Una sola diferencia?¿Cuál? Y de cara a la próxima fiesta de la democracia ¿a quién debería votar, a los Corleone o a los Badalamenti? Finalmente ¿no cree usted que las Tríadas chinas podrían aportarnos un soplo de aire fresco? Le agradezco mucho su atención. Elliot Ness.

Querido Rodel, su enjundiosa consulta me ha obligado a reflexionar con tal  concentración que me he acabado distraídamente una caja entera de polvorones que sabe dios qué coño pintaban en la alacena en fechas tan escasamente entrañables. El caso es que, sediento como acabé tras la insensata  ingesta y distraído por la interesantísima cuestión que me plantea, tomé por agua lo que en realidad era vodka. Curiosamente entonces, y sólo entonces, empecé a distinguir, no ya tres, sino hasta  seis diferencias entre los dos universos que me reta a comparar, y que paso sin más dilación a enumerar.

1.- El Hampa respeta un código de honor.

2.- No conocerá usted ningún padrino lelo. Para trepar en la mafia no basta con carecer de ciertos escrúpulos, hay que sobresalir además en inteligencia.

3.- Las refriegas en el mundillo del  crimen organizado producen  significativamente menos víctimas colaterales que las vendettas en nuestro mundo civilizado. Quizás aquel inolvidable ranchero tejano y sus fotogénicos y azorados aliados tengan datos más fidedignos, pero yo, así a bote pronto, calculo que por cada muerto "que pasaba por allí" en un ajuste de cuentas mafioso, palman unos mil doscientos inocentes paisanos, que al final "no eran de los malos", ¡ups!, en nuestras guerras de diseño televisadas.

4.- Las mafias homologadas  se financian normalmente a base de trapicheos de mayor o menor calado, pero no está documentado que añadan extras en forma de sueldo a cargo de las arcas del estado donde operan.

5.- Un mafioso sólo deja la "casa" cuando palma. En nuestras organizaciones se suele abandonar el cotarro en vida, tras obtener un puesto en el consejo de administración de alguna compañía eléctrica, teleco o financiera.

6.- Las mafias gastan poquísima pasta en administración, debido quizás a que todos sus miembros resultan en mayor o menor medida productivos.     
En referencia a sus dudas a cerca del voto, le aconsejo que consulte con su banquero de cabecera: Si bien es cierto que el dinero no da la felicidad, parece que sí ayuda a los electos a encontrar el camino señalado; en este sentido quizás no sea tan relevante el nombre que elija. En cualquier caso, que esto no sea motivo de desasosiego para usted, tenga en cuenta que todo  capataz acaba haciendo al final la tarea que dicta el jefe.

En cuanto a las tríadas, imagino que en efecto podrían aportar cierta frescura al sistema, pero temo que el hecho de que no aparezcan en los papeles de Bárcenas ni tan siquiera en los ERES, signifique que estén ocupadas dinamizando otros nichos con más caché. No obstante supongo que si llega hasta sus oídos la historia del bigotes y su equipo, comprenderán las enormes posibilidades que ofrece nuestro país para desarrollar su actividad. Pensarán con razón que si Correa, siendo un paleto, ha montado tan llamativo tinglado, ellos, que acumulan experiencia desde la dinastía Ming, podrían hacer virguerías trabajándose un ecosistema tan permeable y acogedor como este.