Vía libre

El chorizo se quedó en tierra

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En internet circulan videos y clases prácticas de casi todo, incluido el último sistema para abrir maletas sin que se note que las han 'limpiado' por dentro y sin deteriorar el candado, si lo lleva; aunque tampoco eso es problema, porque también hay tutoriales completos sobre cómo abrir un candado o cualquier otro obstáculo que se interponga entre el objeto de deseo y el ladrón de turno. Toda una invitación para los amigos de lo ajeno, que se reciclan fácilmente frente al ordenador.

Lo que casi nadie sabe -y de eso también hay constancia en los foros de internautas-, es qué hacer cuando eres víctima de estos hurtos en los aeropuertos, a quién denunciar, cuando además, el equipaje está intacto y las compañías, la del handling y la del vuelo, se pasan la pelota.

Y es que este es un problema que no es nuevo pero que ha ido en aumento en los últimos tiempos, a juzgar por las quejas de los usuarios, especialmente en aquellos aeropuertos en los que hay un flujo considerable de pasajeros y de equipajes, sobre todo cuando hay transbordos o las maletas se pierden, o se han facturado con demasiada antelación y circulan por las entrañas de las terminales, fuera de las miradas de sus propietarios y, al parecer, de cámaras y medidas de seguridad.

Y hay almas cándidas que todavía facturan en sus maletas sin precintar ordenadores portátiles, joyas e incluso dinero; otros se quejan de que les desaparece un cartón de tabaco o los regalos que compraron en el viaje. En el caso denunciado hoy en nuestras páginas, el de una pareja de jubilados de Es Castell, tampoco es desdeñable el coste de lo desaparecido, apetecibles jamones que en tiempo prenavideño adquieren aún más valor. Un testimonio que sirve de advertencia a los viajeros confiados y que debería llevar a una mayor vigilancia en los aeropuertos.