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Mientras busco en el Mahón tardo vespertino buñuelos y castañas, observo con displicencia la mascarada de Hallowen, ese injerto costumbrista que nos llega de allende el Atlántico. En un mundo de no lugares (aeropuertos, galerías comerciales, centros culturales intercambiables en cualquier lugar del mundo) no me sorprende ya la universalización amorfa de ritos y costumbres. Sirve para mantener rodando la rueda del consumo que es de lo que se trata. Además de fer es lloro pintarrajeado de zombi e inmortalizarlo en selfies, la nueva majadería universal.

SÁBADO, 1
Acudo al cementerio con hijo y nieta a saludar a los abuelos / bisabuelos que reposan allá en el llamado sueño de los justos. El «huerto de los callados»" me dice alguien con humor negro. Inés, demasiado pequeña aún, tiene ciertas dificultades para entender qué partes de los que se han ido están en el cielo y cuáles permanecen tras esa lápida que le enseñamos. Tampoco es tan extraña la perplejidad de la niña: los humanos llevamos miles de años sin tener ni repajolera idea. Solo declamamos cuatro palabras más o menos grandilocuentes en una obra de ficción cuyo argumento no llegamos a entender y del que un día u otro nos echan (a patadas a los más desafortunados).

DOMINGO, 2
Aprovechamos el buen tiempo para recorrer el puerto, Fonduco incluido, cuya desolación actual contrasta amargamente con los días de vino y rosas, cuando aquel bucólico rincón era emporio de la vida social mahonesa. Puertas y ventanas tapiadas del Hostal Miramar, aspecto de madriguera del legendario Rocamar, y ya de vuelta, la criminal (e impune) mutilación de Sa Punta d'es Rellotge, todo parece una alegoría de de la actual descomposición del sistema político nacido en la traída y llevada Transición, hoy en plena crisis institucional, territorial y moral, con esa hidra de la corrupción carcomiéndolo todo.

La triple crisis ha llegado, a mi juicio, a un punto de no retorno a pesar de unos logros macroeconómicos que no se traducen en una mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos. La falta de credibilidad de Rajoy desde sus sms a Bárcenas, su proverbial tibieza en el asunto de la corrupción («algunas cosas», «esa persona a la que alude», «¿quién no se equivoca?»), su inmovilismo crónico en asuntos cruciales y el laberinto catalán, conforman una tormenta perfecta que no ofrece muchas más alternativas que la retirada de un presidente tan incapaz como el anterior o, directamente, la disolución de las cámaras.

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MIÉRCOLES, 5
Si fuera un integrante de lo que Enric Juliana llama la «Brigada Quevedo» que es la formada por esos periodistas faltones y graciosillos de Madrid que asaetean a los catalanes por una cosa y su contraria con pullas de grueso calibre, me dedicaría hoy a comentar el peculiar anuncio de que aparecía el domingo en la sección gratuita de «Es Diari» sobre la venta por 40 euros de un orinal con «música al hacer pipí», tapadora y cadenita, para regalárselo a Mas, y dar salida a su diarrea mental al ritmo dels segadors, o alguna chanza semejante al gusto de la caverna mediática.

Si fuera un militante de lo que el mismo periodista catalán afincado en Madrid denomina la «Brigada Aranzadi», compuesta de leguleyos conversos que esgrimen el Boletín Oficial del Estado contra todo lo que se mueva en Cataluña, haría hincapié en la suspensión de la seudoconsulta del domingo que inicialmente la «Brigada Quevedo» se tomó a chirigota y que ahora parece de una importancia capital, tanta que la Brigada Aranzadi ha puesto de nuevo en marcha las baterías del Tribunal Constitucional.

Pero como feligrés de la Brigada Escéptica del Ullastre, pienso que la única solución al conflicto catalán debe ser política, no jurídica ni mucho menos penal, y pase lo que pase el domingo, quedará en el alero la pregunta del millón, que va precisamente de alta política y no de cargas de brigadas más o menos ligeras: ¿Cómo articular pacífica y democráticamente en el siglo XXI la voluntad política de una comunidad legalmente constituida de plantearse su futuro de otra manera? ¿Es razonable argüir como el torero que lo que no puede ser no puede ser y además es imposible?

JUEVES, 6
La encuesta del CIS riza la gigantesca ola de la tormenta perfecta que asuela el país. El pánico sistémico a Podemos tiene visos irracionales: también el PSOE en el 82 prometía nacionalizaciones y autodeterminaciones a mansalva y ya vimos en qué quedó la cosa…