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¿Dónde está el belén?

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Esta pregunta me hice el día que inauguraron la feria de Nadal de Mahón. No lo veía por ningún sitio. Y me pregunté qué celebramos. ¿El día del árbol eléctrico?. Ah!, ya está, habré perdido la memoria reciente y el valor humano que impera es el consumismo. Parece ser que el árbol eléctrico es la expresión del sentido máximo de eso que llaman la Navidad. Porque la Navidad no es que nos preparemos para un nacimiento ¡qué va!, nos preparamos para un encendido de luces eléctricas. Parece ser que es una tradición heredada de los americanos, ¡cada día somos más yanquis!

Los americanos talan un árbol casi centenario, lo dejan sin vida para exhibirlo en la plaza pública y ver como encienden miles de luces potentes sobre ese árbol inmenso. Nosotros no lo talamos, ¡gracias!. El nuestro es eléctrico y mola mucho. Es curioso porque esta fiesta me parece que era católica y entonces hoy solo deberían de celebrarla los católicos. El resto entiendo que estarán en sus despachos trabajando. No creo que se les ocurra poner árboles y belenes o irse de cañas para celebrar una fiesta en la que no creen.

Entiendo que la modernidad está llevando la fe al interior de las casas, volvemos a las catacumbas, pero lo que no entiendo, por más que me lo expliquen, es que se unan todos a la fiesta. Eso ya pasa en las fiestas presididas por el gin, como Sant Joan, ..., Gràcia. Que yo sepa la mayoría de nuestras fiestas tienen una herencia de nuestra cultura religiosa, porque la tenemos. Puede que muchos ya no vivan esas tradiciones con el mismo sentido, pero siguen formando parte de nuestra cultura. Parece que los nuevos partidos emergentes quieren vendernos huevos kinder en vez de gallina campera?. Parece que es más molón un árbol que un nacimiento y todo lo que representa, que es mucho, la humanidad. ¡Ah!, es que somos aconfesionales. ¡Y un rábano!, pues casi ninguna fiesta, ni puentes, ni vacaciones se debería entonces celebrar porque todas exceptuando dos o tres del calendario son religiosas.

Por ejemplo, la Constitución. Y qué narices se hace en esa fiesta. ¿Se habla de la Constitución en los colegios; se aprenden los derechos fundamentales que deberíamos saber desde pequeños; invita los ayuntamientos o Consell a saber de nuestra joven constitución, 37 años?. ¡Qué divertido es vivir en un sitio que pertenece a no sé dónde, y que celebramos una fiesta familiar de árboles eléctricos!. Y todo por culpa de la tortilla de patata, porque ya no es tortilla como tal es «deconstrucción de tortilla de patata». Como la Navidad, que se está deconstruyendo. Es que es demasiado española y familiar, llevándola en una fiambrera, y eso ya no mola nada.

@sernariadna