Supervan Family

El otro Donald

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Se ha votado al pato falso de Disney en EEUU. Las copias suelen ser malas y duran poco. O eso quiero creer. El Donald que todos conocemos es amigo de sus amigos, es patoso por naturaleza pero con un buen fondo. Ama y cuida a sus sobrinos, y quiere a su tío Gilito, aunque se dedique a levantar pilas de dinero. Los Unidos ya no lo están tanto, se ven desde la tele revueltas en las calles por la decisión de este presidente un tanto inquietante, Donald Trump. Parece ser que el Nuevo Mundo deja de ser la tierra de las oportunidades. Está en el poder un hombre que dice coger a las mujeres por los genitales, hace burla de los discapacitados, y quiere levantar un muro con México. No entiendo esta votación, -para mí- los americanos han elegido la antítesis de la libertad. ¿Qué les dejaremos a nuestros hijos, y a los hijos de nuestros hijos?

A veces prefiero no prender los informativos ni leer los periódicos porque tiemblo. Como dijo una vez Will Smith, filosofía boy scout, «hay que dejar el mundo mejor de lo que lo encontré», un propósito que comparto. De hecho siempre intento hacer cosas bonitas, crear momentos bonitos cada día porque esto es lo que quedará calado y cosido a fuego en el corazón de mis hijos. Gracias que no soy la única, hay mucha gente que hace cosas bonitas, son creadores también de momentos mágicos. Cosas del día a día que es lo que nos acerca como humanos.

Crear un mundo mejor es posible si los padres, que tenemos una responsabilidad enorme, hacemos que nuestros pequeños crezcan en el amor, en hacer buenas prácticas con ellos, como la 'disciplina positiva' que ya se encargan de difundirla profesionales en la Isla como María Camila Puerta. Entregarnos a estas artes para nuestros pequeños es fundamental para que cuando crezcan ellos puedan seguir la cadena de amor. Suena un poco cursi, pero es así. Las cosas hechas con amor se multiplican, no restan. Y la suma hace que el día de mañana se gobierne con sentido común, unificando. No deshaciendo y llegando a lo esperpéntico de campaña electoral. Todos nacemos con la capacidad de amar. El bebé busca desde que sale de otro cuerpo la comunicación con su madre, pieza cable en el equilibrio de la familia. Y si el padre se implica mucho mejor. Cuidar la conexiones neuronales de nuestros pequeños, insuflarles buenos sentimientos, hacerles fotografías de buenos momentos, crecerán como personas íntegras sin fisuras.

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