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El día de Sant Antoni vino a casa una amiga de Alaior, que no admiré tanto hasta esa comida. La conocí hace cuatro años, éramos vecinas de bloque en Maó. Coincidíamos en balcón y calle hasta que un día rompimos el hielo y comenzamos a hablar hasta hoy. Pero es ahora en el presente cuando la admiro. Nos pusimos al día de nuestras vidas. Y lo que más me gustó es que está llena de vida, de ilusiones, de actividad. Nos dijo que hace doma, danza contemporánea, aeroyoga, teatro, hasta piano. Y todo aquí en Menorca. Y nos recordaba que eran cosas que quería hacer de pequeña y, que ahora tiene la oportunidad, tiempo y energía, y lo está haciendo a su ritmo.

¿Qué cosas eran las que le emocionaban lector y ha dejado encerradas en un cajón? ¿es momento de desempolvar el escritorio y hacer de sus sueños algo real? Cuando se fue, pensé: «qué es lo que me gustaba a mí de pequeña». Y me costó un buen rato pensar. Te vas haciendo mayor y dejas de escucharte, estás por el día a día que va atrapándote como la miel a la mariposa, y te deja tan pegajosa que no tienes fuerzas para desplegar alas. Siempre encuentras motivos para ir desistiendo. Pero ella no, está pletórica. Y me alegro por ella y las circunstancias en las que se encuentra.

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Una persona de la que siempre te quedas a gusto hablando con ella, y pasa el tiempo sin darse una cuenta. Son de estas amigas geniales que saben hacer sobremesa. Mis pequeñuelos se quedaron en nuestros regazos escuchando, y eso me evocó a mi cuando era mini. Me encantaba estar en tertulias de sobremesa, escuchar a los mayores. Para mi edad era una viejita, y creo que mis hijos han heredado ese poso. Y si no cruzaré los dedos para que así sea.

Me gusta su persona, me aporta y suma. Siempre terminamos hablando de cómo atraer lo bonito de tus sueños, de los que deseas que se cumplan. Esas ilusiones ocultas que vibran en tu interior. Ella comentaba que si están ahí, es porque se van a realizar. El momento dependerá de si estas preparada para eso o; que lo que deseas en tu corazón aún no se ha encontrado con la decisión de tu cerebro, están muy lejos uno de otro y debes buscar la manera de que se junten, para ver fuegos artificiales en la noche. La cuestión, que siempre es una alegría tener visitas en casa y que te llenen el alma. Me alegro por ella. Una vez otra amiga, Mia de Corea del Sur, me dijo que «si yo soy feliz ella también lo era», filosofía muy oriental. Ahora se lo digo a Sandra, «si tú eres feliz yo también lo soy». Gracias por abrir esa puerta a preguntarme qué era lo que me gustaba hacer de pequeña, y ¡que lo puedo hacer ahora!

@sernariadna