Sin flash

La noria

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La vida da muchas vueltas. No es de extrañar que estemos cada vez más mareados. Mientras seas un tío vivo podrás girar y girar y divertirte como un niño. Escucha la musiquilla festiva que inunda la feria. Unos ganan y otros pierden en la tómbola. Hay un montón de atracciones con las que pasar las fiestas en familia, experimentando variadas emociones inocuas por un módico precio. Los autos de choque ni siquiera llevan airbag y el túnel del terror tiene salida.

La política da muchas vueltas. No es raro que estemos despistados. Es difícil cambiar el modus vivendi de tanta gente que se sube a la noria. Se puede arruinar y dividir un país impunemente. Normalmente, las ideas simples suelen ser las más eficaces y contagiosas. La miseria también vuelve cíclicamente, cuando nos cansamos de vivir bien y nos entra la vena destructiva. Otra vez crecen los bárbaros.

La cabeza da vueltas cuando has bebido demasiado. El alcohol desinhibe y hay una euforia inicial que, si no frenas a tiempo, puede acabar de mala manera. La borrachera de palabras y frases altisonantes es muy peligrosa. Llegamos a ver la realidad distorsionada y, a pesar de eso, algunos quieren conducir en ese estado. Habría que retirarles el carnet. Porque ya sabemos lo que pasa con los conductores suicidas. Ir en dirección contraria puede llevarse a mucha gente inocente por delante.

Bueno, necesito despejarme para no caer en pensamientos sombríos. Me voy a dar una vuelta.