La columna

De segunda mano

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Zeus se enamoró de Europa cuando la vio jugar en la playa, y se transformó en un toro blanco para cortejarla. El hombre de Neandertal se hallaba ya en Europa cuando llegó el Homo sapiens, del que deriva toda la humanidad actual. Durante la antigüedad clásica Europa fue la cuna de la cultura grecolatina. Entonces el sur de Europa dominaba al norte, más frío y con menos recursos agrícolas. Tras la caída del Imperio romano y durante la Edad Media surgieron numerosas guerras que no lograron unificar a Europa; fue, además, la época en que nació el islam. A partir del descubrimiento de América, Europa se expandió hacia ese continente, y también hacia Asia, África y Oceanía. Posteriormente, las guerras napoleónicas y las mundiales tampoco lograron la unificación que actualmente se sigue intentando a través de la Unión Europea, una comunidad política de veintiocho Estados de derecho.

La primera vez que estuve en Nueva York probé, desde luego, las muy cacareadas hamburguesas americanas, y cuando la camarera me preguntó de dónde era, y para abreviar le dije que era de Barcelona, la pobre chica se quedó completamente en blanco. Claro que eso era antes de los Juegos Olímpicos de Barcelona, que proyectaron internacionalmente la imagen de la que también llaman Ciudad Condal. Estoy seguro que si le hubiera dicho que me citara alguna ciudad europea no habría pasado de París y Londres, pero su apuro sería parejo al que tendríamos nosotros si así, a bote pronto, nos pidieran que situáramos los diferentes estados que forman los Estados Unidos de América del Norte. Es difícil, sobre todo para los isleños, viajar y conocer de cerca tierras tan vastas. Incluso resulta difícil conocer nuestro propio país, su cultura o la variedad de sus pueblos. ¿Quién conoce, aún con ayuda del Imserso, todos los pueblos de España? Quiero decir, quién los ha pisado, quién ha contrastado el carácter de sus gentes, su economía, su lengua... Y por lo que respecta a Europa, ¿quién ha experimentado el carácter frío del norte, los inmensos paisajes blancos de Finlandia, contrastados con el bochorno de los veranos de Nápoles o de Andalucía y el calor popular de sus gentes? ¿Y quién ha podido recorrer los exóticos paisajes de la América profunda y comprender por qué votaron a Trump?

Vivimos en un mundo contado de segunda mano por los medios de comunicación, lo cual se traduce a menudo en pura manipulación de la idea que tenemos de la realidad y pura ignorancia de lo que tenemos más cerca.