Vía libre

Promoción noqueada

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José confió en su amigo Antonio para reservar las anheladas vacaciones de este año en una agencia de viajes de Plasencia. Destino: Menorca, a un apartamento en Ciutadella, por 3.268 euros cada pareja con sus dos hijos viaje incluido. «Nosotros somos trabajadores», me comentaba este turista cuando narró su mala experiencia en el establecimiento. Y aunque no esperaban placeres y lujos fuera de su alcance, tampoco podían pensar que una categoría 3 estrellas superior no incluyera limpieza, un mínimo mantenimiento y colchones decentes, sin telas de araña ni olor a humedad. Este medio se hizo eco de su desengaño, también de la reclamación formal que los clientes presentaron el 12 de julio en la sede del Consell. Pero la noticia no quedó ahí. De regreso a su ciudad también fueron entrevistados por Televisión Española, en el programa La Mañana. Fenomenal. Allí volvieron a contar todo lo sucedido y a mostrar sus fotografías, algunas inéditas para nuestros lectores, como la del turista durmiendo en una tumbona en el patio porque no había el aire acondicionado prometido en el anuncio de internet. «Uno espera un lugar en condiciones cuando va de vacaciones y se encuentra esto», decía la presentadora María Casado, o «como el Consell de Menorca siga sin vigilar y controlar la calidad están matando el prestigio del turismo español y de la isla», otra frase del periodista Fernando Ónega durante el programa en el que también se dieron consejos a Pepe y Ángeles, los turistas, para reclamar y si es preciso demandar por lo ocurrido, ya que tuvieron que gastar dos mil euros extra para alojarse en otro hotel. Con el titular de «estafa en vacaciones» y calificativos como «tercermundista» casos como este son absolutamente condenables pero sobre todo tremendos para nuestra imagen como destino. Una experiencia de este tipo es un puñetazo directo a todos los esfuerzos de promoción, de nada vale gastar dinero público si luego –esperamos que sea lo que ocurra en este caso–, no se inspecciona y se mete en vereda a los que venden un producto por debajo de unos mínimos decentes.