Con derecho a réplica

¿Cuánto pesa una lágrima?

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Vaya tela queridos lectores. Vivimos tiempo convulsos, extraños y que tienden a un «azul oscuro casi negro» (gran película de Daniel Sánchez Arévalo). Unos tiempos donde brillan por su ausencia los mensajes a la concordia y al entendimiento. La pausa y la calma se han ido a hacer puñetas, lo que prima es el grito, el ruido, la algarada. Sacan más beneficio los que juegan a la confusión, el alboroto y el desorden, que los que intentan reflexionar y ordenar las cosas. Malos tiempos, dirigidos por mala gente, a los que la buena gente no planta cara.

No hay escrúpulos, ni se les espera. Que en Menorca nos suben el descuento de residente para que los isleños tengamos algo más cerca la península, pues la compañía ‘Retrasing’ sube los precios y se acabó el cuento. Imaginen ese despacho de directivos aun con resto de langosta entre las muelas, y sus trajes de corte italiano impecable, haciendo una absurda lluvia de ideas, brainstorming dirán los pijos amantes del coaching y demás chorradas anglófilas. Y de repente uno de ellos suelta: «lo tengo compañeros, maximicemos beneficios subiendo los precios a los pringados de los menorquines un 38 por ciento, así les cobramos con sus impuestos, vía subvención, y a la vez les sacamos la pasta directamente del bolsillo cuando compren los billetes a precio de caviar de Beluga». Toda la junta directiva se pone en pie, aplaude y aprueban por unanimidad la propuesta. Que no pare la rueda de la obscenidad materialista.

Y es solo un pequeño ejemplo de lo lobos que estamos siendo entre nosotros. Ya sabemos desde hace tiempo que Hobbes le ganó el partido a Rousseau por goleada y con humillación. Los sentimos de veras por ti Rousseau, pero el hombre no es bueno por naturaleza ni de coña. Los vientos del sur, y en realidad los de todo el planeta, traen un tufo muy chungo a represión y miedo. No sé que pensaran ustedes, pero cuando la homofobia, la xenofobia, la misoginia, el odio y la ira se abren paso, las personas perdemos un mucho de humanidad.

Soy un hombre blanco, hetero, con trabajo y nacido en este país, y aún así el tema me preocupa y mucho. No sé si podemos llegar a entender la que se viene encima para las personas del colectivo LGTBi, para las personas inmigrantes, menos la que son estrellas del fútbol, para las mujeres, recordemos que quieren quitar la ley de violencia de género, para los pobres, con la propuestas de medidas que solo benefician a élites privilegiadas. Aunque creo que lo pasaremos muy mal todos los que pensamos diferente de los que traen por bandera la intolerancia, esos que nos retrotraen a tiempos oscuros y tristes. En tiempo histórico hace dos días que se cerró Auschwitz, y sin embargo los herederos ideológicos de aquella aberración ya están aquí de nuevo.

Hoy la Constitución celebra su 40 cumpleaños con una crisis de edad tamaño iceberg, de los de antes, los de ahora son enanos por el calentamiento global y todas esas mierdas que le tiramos al planeta. Ni derecho a casa, ni derecho a un trabajo digno, ni derecho a la libertad de expresión, ni nada de nada de lo que prometía en cosas chulas para el pueblo, la parte chunga sí que se aplica con más rigor, porqué será.

Muchas lágrimas se derramarán, pero no todas pesarán lo mismo, «la de los niños consentidos y mimados, pesarán menos que el viento. La de los niños que pasan hambre, pesarán como un mundo entero». Gracias por esta belleza Gianni Rodari, qué bien vendría tú gramática de la fantasía para tener un feliz jueves.