Asseguts a sa vorera

Dieta milagrosa

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Menudo estrés. Lo del año nuevo digo. A estas alturas llevo 12 días de retraso en lo de salir a correr cada día y en lo de empezar dieta. Claro que, en el tema de la comida, llegué a un pacto de no agresión conmigo mismo para posponer el inicio a después de Reyes y, de paso, pedirles a Sus Mágicas Majestades, un pelín de fuerza de voluntad, además de una nevera. Sí, soy así de raro.

A día de hoy, creo que todavía escucho a Baltasar y compañía como se tronchan viendo como he despilfarrado esta primera semana de margen. Y ahora, mientras te escribo amigo lector, estoy volando rumbo a Alemania por trabajo pidiéndole a Sus Majestades o a la autoridad divina que esté de guardia, que este gran bicho metálico tenga a bien llegar a buen puerto. O aeropuerto.

No creo que empiece la dieta en el país bávaro. No por pereza, sino por supervivencia. Serán solamente 4 días y con un frío que no sé yo si castigar a mi cuerpo con una ensalada será la mejor estrategia calóricamente hablando. Por eso, y siguiendo lo que seguramente aconsejaría mi tío, es doctor Gelabert, combatiré el termómetro a golpe de salchicha y cerveza, no vaya a ser que las defensas me jueguen una mala pasada. La vida del autónomo es complicada.

En esas, soy de los que opinan que la mejor defensa es un buen ataque así que le sumaré al menú algún Schnitzel -gigante bistec de ternera con sus respectivas salsas y patatas- y algo de Apfelstrudel, o tarta de manzana. Todo sea por blindar mi cuerpo ante temperaturas a las que no estoy acostumbrado y, por supuesto, en las que no estoy cómodo. Lo llaman instinto de supervivencia, creo.

Como lo de volar todavía lo llevo regulín, el estrés postraumático lo tendré que gestionar con tres dosis de sobrasada frita diaria coincidiendo con Sant Antoni. Por precaución, digo, y por tradición, claro.

Te prometo que quiero empezar dieta, pero la vida, el universo, el karma o lo que sea no me lo está poniendo fácil. ¡Qué estrés! Y ya se sabe que estar estresado es lo peor para organizarte con unas pautas.

Así que... «Queridos Reyes, en este 2019 os prometo que intentaré portarme muy bien...».