Les coses senzilles

Panem et circenses

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Asegura el refrán que por San Antonio el día crece un paso de demonio (per Sant Antoni una passa de dimoni) San Antonio es además la fiesta más popular de Mallorca, que recuerda las fiestas romanas de diciembre, que servían para celebrar el final de la cosecha y encomendar a los dioses la protección de los animales. Por algo el santo es en Mallorca protector de los campesinos, de los cultivos y de los animales domésticos, perros, gatos, caballos, asnos y demás cuadrúpedos. Por proteger, incluso protege a los menestrales y hasta a los jugadores de naipes, porque ya se sabe lo que dice la glosa, que estaban jugando San Antonio y el demonio a treinta y uno, el demonio hizo treinta y San Antonio treinta y uno. En cuanto a lo de encender fogatas (foguerons) también forma parte de los rituales primitivos, que en este caso rendían culto al sol, y los demonios saltan en torno al fuego cual antiguos brujos y otros especímenes más o menos fantásticos.

En Menorca, desde 1981, se celebra por San Antonio el día del pueblo de Menorca, pues se conmemora la incorporación de la isla a la corona catalano-aragonesa en 1287. Pero el ritual de la fiesta de San Antonio se remonta a poco después de la conquista, hacia el siglo XV. Entonces ya se hacía la procesión que en Ciutadella salía extramuros y en Maó se dirigía a la iglesia de San Antonio. Hoy en día en Ciutadella se realiza la procesión de los Tres Tocs, que simboliza la entrada de las tropas de Alfons el Liberal, y se canta un tedeum en la catedral. En la plaza de San Antonio se organiza un mercado de dátiles y naranjas y se rifa un cerdo. Es de destacar que esta celebración ha pasado a ser patrimonio de todas las ideologías, menos, quizá, la del cerdo, que a la larga será sacrificado muy a su pesar.

Si pensamos que en Mallorca vienen a continuación las fiestas de San Sebastián, el 20 de enero, seguramente nos acordaremos del juego de la oca y de la frase de oca a oca y tiro porque me toca, puesto que las festividades de fin de año parecen no tener fin: Navidad, Año Nuevo, Reyes Magos, San Antonio y San Sebastián, ¿quién da más? Ya los emperadores romanos mantenían contento al pueblo con la fórmula de las festividades, concretada en la locución latina «panem et circenses» que hoy todavía podría ser «pan y fútbol» o lo que decía un viejo de mi lugar, que mientras hubiera pan y diversión no habría otra guerra, o lo que es lo mismo, fiestas pagadas, tradiciones redivivas y ahí me las den todas.