Dietario

Salida del armario

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26-I-19 Sábado

El profesor Casadesús en el Ateneo, a propósito de Sócrates: «Los amigos se manifiestan de vez en cuando, los enemigos te fustigan constantemente»… Tanto que a Sócrates se lo llevaron al martirio.

29-I-19 Martes

Voy a salir del armario: no me ha gustado «Roma», la película de Alfonso Cuarón de la que todo el mundo se hace lenguas y que es firme candidata al Oscar. Que si prodigiosa, formidable, un lenguaje visual extraordinario, una profunda denuncia al sistema de clases etcétera, etcétera. La veo en casa, vía Netflix y empiezo a aburrirme desde que se pasa diez minutos de metraje (o más) rodando las caquitas de un perro y las oleadas de agua limpiadora. Transcurre el tiempo y allí no pasa nada («la propia vida en la pantalla» te dirán), y sigue sin emocionarme, los personajes me parecen planos, sin burbujas y acabo la película sin saber qué pasa por sus cabezas y sin entender la presunta riqueza alegórica etcétera. Claro que la vi a trozos (cuestión de somnolencia) y esto puede distorsionar una correcta comprensión, etcétera, pero, en fin, todo lo contrario me sucede con la apasionante «El vicio del poder», a la que se le entiende todo.

Salida del armario (part two): me pasa lo mismo con la novela «Ordesa» que va ya por la enésima edición; no capto lo que me quiere decir el autor, más allá de su persistente nostalgia de los padres y su omnipresente angustia vital, reconozco la belleza poética de algunas frases pero tengo que releer otras varias veces, aunque sigo adelante por respeto a un autor reconocido que ahí está recibiendo incesantes elogios de la prensa cultural seria, de lo cual infiero que el problema es mío. Quizá con un centenar de páginas menos…

Me prometo a mí mismo no volver a hacer caso de las listas de fin de año recomendadas por los críticos y seguir guiándome por mi instinto y el boca-oreja con lectores de confianza… Por cierto, no se pierdan «Un caballero en Moscú» (Amos Towler. Salamandra), de como un aristócrata recluido por décadas en un hotel de lujo, en plena revolución bolchevique, orquesta una vida plena y cautivadora. Una delicia literaria...

30-I-19 Miércoles

Mi vecino y, sin embargo, amigo J., octogenario lúcido y activo, me pasa las fotocopias de unas páginas del libro de James Boswell «Vida de Samuel Johnson» (Acantilado 2007) en la que el autor narra una conversación con el gran enciclopedista británico del siglo XVIII. Atención:

«-Un hombre que haya pasado diez años en Menorca se torna un hombre muy inferior al que era antes en Londres, pues el intelecto del hombre se angosta en un angosto lugar»-afirma el interlocutor de Johnson.

- Lo que se obtiene mediante los libros y el ejercicio del pensamiento se preserva igual en un angosto lugar que en el más ancho que exista-replica el doctor-, «un hombre no podrá conocer maneras de vivir tan bien en Menorca como en Londres pero en Menorca podrá dedicarse igual que en Londres al estudio de las matemáticas...» Idò.

31-I-19 Jueves

Vivo con tensa emoción el transcurrir de la crisis venezolana por mi amistad con algunos amigos médicos que la sufren en la distancia, separados de sus familiares. Hace unos días veía un debate en «La noche» del canal 24 horas de TVE y casi llegan a las manos dos venezolanos de distinto signo. Es una situación endiablada a la que se ha añadido el elefante en la cacharrería, Donald Trump. Es obvio que el madurismo tiene que terminar, su conculcación de los procedimientos democráticos es flagrante, el estado del país, terrible, al borde de la tragedia humanitaria, pero no sé cuál es la mejor vía, si reconocer a las bravas a un presidente autoproclamado (curioso paralelismo con Puigdemont) o seguir las pautas del ultimátum diferido promovido por la Unión Europea bajo la iniciativa del gobierno español, cuyo presidente ha sido llamado «cobarde» por parte de un desencadenado (y nada prudente) Pablo Casado. De lo que sí estoy seguro es que la peor solución sería la militar…

31-I-19 Viernes

Y Tomeu Gili volvió finalmente a su Ítaca, su añorada Mallorca. Allí tendremos que ir a verle sus amigos para acompañarle al Bar Bosch y proseguir las tertulias iniciadas hace décadas en el American Bar de Mahón siempre regadas con ríos de nostalgia mallorquina. Vatuadell, Tomeu, echaré de menos hasta tus prolijas e hipocondríacas quejas pero sobre todo los relatos de tus conquistas femeninas, únicos períodos en que tus variopintas dolencias desaparecían como por ensalmo. Salut, Tomeu y espero que aún encuentres en Palma a esa señora de buen ver y con la cabeza bien amueblada que buscabas infatigable e infructuosamente en el desolado Mahón invernal.