Terra de Vent

‘Invictus’, el arte de integrar al enemigo

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La película de Clint Eastwood, que no es precisamente un adalid del izquierdismo, está dedicada a explicar por qué Nelson Mandela utilizó un equipo de rugby símbolo del racismo de los afrikaners para apaciguar el país, por la vía de la conciliación y la integración. Aplicó ese «buenismo» tan denostado por los nuevos guerrilleros y consiguió, además de ganar la III Copa del Mundo de Rugby de 1995, que Sudáfrica dejara de supurar por tantas heridas abiertas. Sin duda, Nelson Mandela ha dejado de ser un referente para los políticos españoles, enfrascados como están en culpar a los otros de los males que nos aquejan a todos.

Y eso que los españoles mandan mensajes que nadie parece recibir. La última encuesta del CIS, que posiblemente vale muy poco para los pronósticos electorales, quizás no se equivoca al apuntar que el 71,7 % está a favor del diálogo entre el Gobierno y los independentistas catalanes. Pedro Sánchez tuvo que renunciar a su estrategia de acercamiento que, aunque fuera para poder aprobar unos presupuestos y sobrevivir en la presidencia, podría haber servido para encontrar una vía de acuerdo. La mísera concesión de poner en las reuniones un relator, un concordador, un avenidor, provocó una tormenta sin precedentes. Ya no solo Aznar sale de su fundación para marcar estilo. Ahora el dúo histórico y dinámico González-Guerra, se suma a la operación derribo. El «manual de resistencia» de Sánchez, al estilo chulapo, tiene un límite y se verá si lo ha alcanzado en las elecciones.

¿Qué haría Nelson Mandela si fuera el candidato a la presidencia del Gobierno por cualquiera de los partidos? Sin duda adoptaría otro tono más conciliador, porque en el tono está el mensaje. ¿O quizás habrá que esperar a que Oriol Junqueras esté como él 27 años en prisión para mirar las cosas de otro modo?

Sin duda, a muchos les gusta más Eastwood en el papel de Harry el Sucio. A mí, no.