Asseguts a sa vorera

Un falo histórico

| |

Valorar:

El concepto de la evolución humana es muy relativo. O sea, a ver si me entiendes, es cierto que evolucionamos en muchos aspectos, pero en otros todavía estamos en ello. Son procesos largos, que requieren su tiempo y dedicación para que el resultado surta efecto. Es, como en el caso del ‘Brou’, algo que se tiene que hacer a fuego lento y con mucho ‘xup-xup’. Puede que lo de que el fuego quema lo aprendiésemos rápido, a la primera o a la segunda quemada atinamos que aquello que brillaba y daba tanto ‘gustirrinín’ cuando nos acercábamos podía volverse doloroso. Como el amor.

Un grupo de arquitectos acaba de encontrar un pene tallado hace 1.800 años en el Muro de Adriano. Como lo lees, no lo invento. Hace, como mínimo, 1.800 años que nos entra la risa floja cuando damos rienda suelta a nuestra imaginación fálica. Pene, hay quién incluso se habrá reído al volverlo a leer. Pene. Jejeje.

Todo hace indicar que en el año 207 un soldado cansado de las tareas que le habían encomendado dibujó algo que, si no tuviésemos la mente sucia, se podría también llegar a interpretar como una cara con dos grandes ojos y una nariz, muy grande, inclinada. ¿Por qué no?

Lo de la evolución lenta y selectiva lo comentaba precisamente porque en 1.800 años hemos sido incapaces de dejar de hacer eso. Lo mismo nos da un muro de contención que la puerta de un lavabo de bar o la mesa del colegio. Sea donde sea a casi todo adolescente le ha dado por plantar los dos círculos que escoltan ese falo.

Nos dirán que en 1.800 años hemos sido capaces de inventar un montón de cosas, y no le faltará razón, pero se nos ha olvidado madurar. Pene nos sigue haciendo gracia independientemente de que sea oral o artísticamente en una superficie de uso cotidiano.

Al parecer, al lado de semejante derroche artístico han encontrado dos bustos masculinos de la misma época que podrían ser autorretratos hechos por dos soldados, en el mismo grupo encargado de las tareas de mantenimiento del muro, que se hicieron un ‘selfie’ rústico.

Está claro que aquí cada uno farda de lo que quiere o de lo que puede. Quizás al primer soldado no se le daba tan bien la artesanía como a sus compañeros y pensó que lo suyo era otro tipo de ‘cincel’.