La columna

La mala boda

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Las bodas malas también existen, pese a que el refranero diga que más vale una mala boda que un buen entierro. No hace mucho se hizo «viral» en las «redes sociales» la irrupción de «la ex» del novio vestida de novia en una boda china. La mujer se arrodillaba ante el muchacho y le tiraba de la mano hacia sí, hasta que el «afortunado» conseguía desembarazarse del «amor no deseado» y salir tras la novia elegida, que no «novia a la fuga», que se marchaba indignada de la escena. Me doy cuenta de que he puesto muchas palabras entre comillas, algunas porque se dicen hoy coloquialmente y otras porque son expresiones curiosas de toda la vida. En efecto, ¿quién no tiene hoy un ex o una ex? Existen ex de muchas clases: exnovios, expresidentes, exmaridos, examantes, etcétera. Incluso deben de existir exjóvenes, es decir: viejos. ¿Y quién no se ha parado a contemplar una escena viral en internet, un vídeo que se ha hecho extremadamente popular? Al fin y al cabo, resulta de lo más moderno. Por otro lado, amores contrariados los ha habido siempre, y tanto las novelas rosa como las películas románticas andan llenas de ellos. Lo malo es que la realidad suele superar a la ficción; las parejas que sufren amores contrariados suelen reunirse al final, por lo del final feliz. Las novias o los novios se personan en la ceremonia de la boda y en el último momento se confiesan amor eterno y dejan al otro o a la otra con un palmo de narices. Lo que resulta más original en este caso es presentarse vestida de novia, es decir, con el «uniforme» adecuado para la ceremonia, pese a que ya dicen que el hábito no hace al monje, y el novio termina por poner pies en polvorosa.

Yo creía que esto de casarse estaba pasado de moda, pero veo que la gente sigue haciéndolo, y además vestido de punta en blanco, emperifollado o dressed to kill. En una época en que los novios pueden ser abuelos y siguen siendo novios hay cosas que no pegan. Como lo que aún comentan algunos, remontándose a periodos ancestrales, aquello de «se casaron de penalti». O como lo que se hacía en tiempos heroicos, cuando se devolvía a la novia si se la encontraba «usada» –l’han tornada perquè estava emprada. Yo lo he visto en los años cincuenta, pero era una costumbre impensable hoy en día y que, para más escarnio, solo se aplicaba a las mujeres. Entonces la realidad podría ser realmente jocosa: novia china usada se presenta en boda de novio usado con novia aparentemente sin usar y monta la escenita.