Sa gleva

Charcos

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Y el líder sin tener memoria de ello se le vino a la boca largar sobre el salario mínimo. Rápidamente una incondicional se ‘coscó’ de la errata, y dijo para sí: ¡jopé que listo es! Se hace el ‘idiota’ para dar pie a que le pregunten y así rebatir sobre el asunto y dejarlos ‘chafaos’. Pero no se hacía el idiota. No me extraña que de tanto hablar acaben o por repetirse más que el puré de ajo o por decir soberanas idioteces, y lo peor de esos deslices florece cual cardo borriquero, cuando se tiene conciencia de que se ha metido la pata hasta el corvejón y se intenta sacarla del albañal en que la metieron. Alguno/as tienen el coraje de afirmar que no dijeron eso, entonces la televisión que está al loro, ofreciendo repetida la metedura de pata, nos castiga volviendo a poner una y otra vez la misma idiotez. Para entonces, al sufrido telespectador, solo le queda preguntarse ¿no será verdad que este nota nos vaya a gobernar?

O como aquella desorientada que en una emisora de radio, repetida en una televisión de la tarde del día 10-4-19, dijo que «los fetos podrán inscribirse como un miembro más de la familia», ¡hombre, no foti señora! Poner el nombre de dos niños, pongo por caso, más el de un tercero que al no tener aún nombre por ni siquiera haber nacido, habría que llamarlo cigoto. No me parece muy normal. ¡Y anda tú que el otro!, que afirmó que en Nueva York se permitía abortar después de haber nacido, noticia que hubo precisamente que abortar deprisa y corriendo por aviso urgente desde Nueva York sobre la metedura de pata. Acto seguido sin el alivio de la más mínima anestesia le salió agregar, por si no hubiera sido bastante, que eso ya lo hacían los neandertales, que para mí tengo que de haber podido se habrían preguntado a santo de qué los metían a ellos en ese ‘pifostio’, ellos que eran gente seria y no como estos pensadores actuales.