Sa gleva

La risa se ha convertido en una mueca

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Para mí tengo que tiene que ser muy frustrante verse ya en La Moncloa el domingo 28 de abril, y, antes de la medianoche del mismo día ver con sus propios ojos que la ciudadanía le mandaba de momento cuatro años al barbecho de la oposición más absoluta, con el agravante de saberse perdedor en el Congreso y en el Senado, porque es que el Senado también se le ha ido por el sumidero de la hartura política, y eso no ha sido todo. Si he calculado medianamente bien, la ‘derrama’ que todo eso supone en dinero, podría ser de unos 6 millones de euros volatizados, vamos, para que a Casado se le convierta su cansina, además de injustificada risa, en todo un rictus rectificador y acelerado que le haga ver que lo suyo no es para reírse tanto, porque motivos que causen risa no tiene, más bien todo lo contrario.

Yo creo que Casado ignora que cuando los líderes militares y políticos regresaban victoriosos de sus campañas por Europa y recorrían en Roma al frente de sus ejércitos victoriosos la principal avenida de la ciudad, llevaban detrás, casi pegado a su cuerpo un hombre (dicen que un esclavo), que cada diez o quince pasos le decía: «Recuerda que solo eres un hombre». A Casado no le vendría nada mal, que antes de cada entrevista, mitin o simple aparición pública, uno del PP de los que han perdido su sueldo en el Congreso o en el Senado, le fuera diciendo «yo no me río tanto».