Terra de Vent

Una obra de arte

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La apertura de un centro de arte de Hauser & Wirth en la Illa del Rei es una de las mejores noticias de los últimos años. No hace falta esperar para celebrarla. A la vista de lo que son capaces de hacer estos galeristas, Manuela Hauser e Iwan Wirth, de los más importantes del mundo, creo que hay motivos para el aplauso y la ilusión.

Es verdad que la desconfianza, y más con los forasters, va con nuestra personalidad isleña. Sospechamos de los motivos y somos avaros con la confianza. Por eso, algunos de los que llegan de fuera y se enamoran de Menorca, de su paisaje y de su ritmo de vida, al final sienten un poco de urticaria, sobre todo después de relacionarse con las administraciones o percibir que son causa de una cierta molestia local. Algunos se atreven a ser incorrectos, o incluso maleducados, cuando opinan que lo que le sobra a Menorca son los menorquines.

Yo creo que los promotores de proyectos como el de Hauser & Wirth en la Illa del Rei deberían percibir una voluntad clara de colaboración, de implicación de la sociedad menorquina en la aventura que van a emprender. Porque no se trata de que estos galeristas utilicen la Illa del Rei para vender sus obras, sino de que el nuevo centro de arte sea un foco de cultura para nuestra Isla, la promocione como destino cultural, nos enriquezca con sus iniciativas artísticas. Vale la pena aprovechar esta oportunidad.

Hauser & Wirth también está gestionando el museo de Chillida Leku en Hernani, que contiene 50 años de creatividad de Eduardo Chillida, el escultor que no pudo llevar a cabo sus proyectos en Menorca. Es muy posible que sus obras vuelvan a la Isla de la mano de los galeristas de Somerset. En abstracto, es como una segunda oportunidad para el arte, que siempre es abierto a la creatividad y a las nuevas ideas. Y que en Menorca permite poner en marcha un motor, que puede permitir un largo recorrido si nosotros realmente aportamos parte de la energía que necesita para funcionar.