Supervan Family

Mucho cante

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¿Qué has hecho hoy Amae?» «Pues, el perrete» contesto yo ante su silencio vergonzoso. «Pues bien hecho» le responde su maestra.

Claro que sí. Estos días, después de la despedida del curso hasta que empiece la Escuela de Verano quiero que mi hija no haga nada. Solo lo que le plazca: ver tele, jugar, leer libros, cocinitas, todo lo que tenga a su alcance y en su medida pueda hacer. Y por supuesto, lo más importante, compartir tiempo conmigo a solas (pasear, ver tiendas, ir a la playa, la biblioteca...). dedicarle mi tiempo en exclusiva a ella, sin compartir con su hermano, que está aún en la escoleta. Le dejo hasta levantarse sin las prisas del «corre que llegamos tarde al colegio». En vacaciones todo le tengo permitido. ¡Si lo hacemos los adultos no lo van a hacer ellos!. Aunque las escuelas de verano son necesarias, porque ellos necesitan actividad, y el verano también es largo en días.

En mi caso solo haremos julio, agosto y medio septiembre prefiero que estén en casa jugando, o aburriéndose a mi vera. Aprovecharemos para estar con la familia y amigos. El cerebro lo necesita para asentar todo lo aprendido. Y desconectar de la rutina, y de la exigencia del día a día.

Eso sí, momentos de rutina en días puntuales no está de más, como ir a natación. Pero lo curioso es que hasta ellos me lo piden, desde ir a natación o repasar el inglés. Hacer su cama. Leer, o que les cuente cuentos.

Hasta yo voy a desconectar de escribir estos meses de verano para ser receptora de ideas y escribir en el próximo curso. Así que nos vemos en septiembre por aquí en el diario. Aunque alguna storyteller contaré por mis redes sociales. Que también me viene bien expresarlas en vídeo. Otra forma de ejercitar la comunicación.

Pásenselo bien. Tengan salud y vivan la isla, que es una bendición para estar agradecidos. Hay que aprovechar cada minuto. Intenten no disgustarse o enfadarse, es una pérdida de tiempo y es restar energías. También me lo digo a mi misma.

Vaguear o tomarse unas vacaciones es un derecho y es más, una obligación. El cerebro necesita de ese oasis de ‘no hago nada. Y qué a gustito estoy’. Para mí es coger carrerilla para el comienzo de curso, septiembre, octubre, ... que empiezan los cursos, los coleccionables, la rutina bendita. Pero también el corre-corre.

Ahora es tiempo de lentitud, de hacer las cosas slow. De sentir el viento en la cara, la sal en el cuerpo, de tener el pelo desordenado, e ir en abarcas todo lo que se pueda. Coman fresquito y rico, fruta, verdura, y si cae alguna paella valenciana (de pollo y conejo) pues mejor que mejor. Hidrátense. Disfruten del día, y si lloran o ríen quiere decir que lo han vivido. Y canten, canten mucho que alegra el corazón.